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Novela

Antonio Rivero Taravillo: 1922

lunes 17 de octubre de 2022, 09:06h
Antonio Rivero Taravillo: 1922

Pre-Textos. Valencia, 2022. 324 páginas. 27 €.

Por David Lorenzo Cardiel

La guerra les había arrebatado demasiadas cosas. Hijos, hermanos, padres, hogares y la vida tal y como antes la conocían. Al inicio de los años veinte, Francia se encontraba en reconstrucción. En París, en Lyon o en Nantes, el hambre y la necesidad pasaban factura a una población consternada. Sin embargo, existió otro París, una ciudad que fue, para un nutrido grupo de intelectuales y diletantes, una fiesta interminable. Paseaban junto al Sena con sus libras, sus dólares o sus pesetas, ordenaban a los perplejos camareros que descorcharan el champán a la vista de los transeúntes. Era el París iniciático de Ezra Pound, de T.S. Eliot, de Picasso, de Yeats. Una isla de olvido de la debacle en la que los sueños y la poesía llegaron para abrazar, una vez más, al ser humano.

El escritor Antonio Rivero Taravillo ha regresado a la actualidad literaria con 1922, una novela que, si me permiten el elogio, me ha parecido liberadora. Sin aspirar a una prosa grandilocuente ni perderse por los vericuetos de la añoranza de un tiempo dorado, Rivero ofrece un retrato vivo de una ciudad, una época y un rico elenco de personajes que fluctúan a través del espacio y del tiempo narrativos.

1922 despliega una prosa elegante, ligera en su lectura, desbordante en tanto que no persigue engrandecer a ninguna de las figuras que deambulan por sus páginas. Sí, en cambio, trasladarnos a aquel París de 1922, a la vez que permitirnos acompañar a algunos de los hoy reconocidos como principales artistas del siglo XX. El pesimismo de la guerra, la fuerza de la juventud, la condición bohemia de gran parte de los personajes y una actitud de desafío ante las circunstancias, unida a las promesas del comunismo que representó la joven Unión Soviética, el deseo de cambio, la voluntad de divertirse en un mundo gobernado por gente con el rictus demasiado serio.

En este sentido, Rivero dibuja un curioso paisaje. Como si fuese un personaje más, el narrador nos cuenta el interior de los círculos en los que se movieron, primero, los más veteranos, hijos de Safo de Mitilene y de su rescate de los clásicos grecolatinos, como James Joyce y su Ulises. Pero también aparecerán Stravinski, un jovencísimo Ernst Hemingway, Hermann Hesse, Marcel Proust o Sylvia Beach, por ejemplo. También considero importante destacar el retrato, siempre de actualidad, que Rivero traza del ámbito artístico. Los amoríos, las conversaciones enroscadas alrededor de los libros, de autores, de próceres, pero también los conflictos, las críticas, los encontronazos. Sin olvidar las alabanzas, por supuesto. Ninguno de ellos tenía claro, más allá del ego de cada cual, el posterior impacto que alcanzaría su trabajo. 1922 me ha parecido una novela más que entretenida, incluso socarrona a ratos.

La editorial Pre-Textos publica el retorno de Antonio Rivero al frente de batalla narrativo. En una edición en tapa blanda, muy manejable y de buena calidad, quien decida embarcarse en esta máquina del tiempo hacia el París de entreguerras disfrutará de un feliz encuentro con unos personajes y una época que albergaban la certeza de que, efectivamente, todo es posible en mano humana. Incluso la tragedia en su tétrico esplendor, si nos lo proponemos.

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