La relevancia internacional de España
lunes 06 de octubre de 2008, 21:48h
Para Moratinos la referencia a Zapatero en el debate Biden-Palin es una muestra de la relevancia internacional de España. Dudo que haya alguien que se haya tragado o haya tomado en serio tan contundente afirmación. La acerada crítica de Biden a la torpeza de McCain de que no se sentaría con Zapatero- matizada después cuando dijo que no fijaría la agenda de sus visitas hasta que no estuviera en la Casa Blanca- hay que analizarla en el contexto electoral en que se produjo. En la campaña nadie ha aludido a los grandes países aliados de los EE UU, sencillamente porque no era necesario, pero sí se ha hablado de quienes para los americanos son las “bestias negras”, como Ahmanideyad, Kim Jong Ill Castro o Chávez, En esa compañía sitúan muchos americanos a Zapatero desde que tuvo aquel elegante gesto, hace ahora cinco años, de no levantarse ante la bandera de los EE UU. No se cita a Zapatero por su importancia, que a todas luces es insignificante, sino como un pretexto para criticar al contrario. A Obama porque no discrimina entre dirigentes serios y responsables y quienes lo son menos, como señaló Palin y a McCain recordándole que, pese a todo, España es un aliado (en cuanto miembro de esa OTAN que le gusta tan poco a Zapatero) y que incluso tiene tropas en Afganistán como subrayó Biden, en réplica a sus contrincante. Lo cierto es que las relaciones de Madrid con Washington han estado poco más que congeladas desde que Zapatero llegó a la Moncloa. Y su reciente viaje a Nueva York, donde ha prodigado las meteduras de patas –imagino que para horror de sus asesores- no ha contribuido nada a mejorarlas y sólo ha servido para confirmar la vieja máxima según la cual la ignorancia es atrevida.
Se sabe, además, que en el entorno de Obama –en el que Zapatero y los suyos tienen puestas tantas complacencias- ha sentado muy mal la actitud prorrusa de la diplomacia española con motivo de la crisis de Georgia. Según ha transcendido, España, por órdenes directas del Presidente, se situaron entre los mayores partidarios de una respuesta suave de la OTAN a Rusia. Los americanos de uno y otro partido no han aplaudido, pero sí han entendido que Alemania e Italia, tributarios de Rusia en la cuestión del gas, apostaran por salvar la cara a Putin… Pero no han alcanzado a entender que la España de Zapatero, que no tiene ese tipo de compromisos con Moscú, se haya alineado con los blandos ante la agresión del Kremlin. Obama y los suyos son, ante todo, americanos y no parecen dispuestos a olvidar la actitud de quien, en un conflicto como el de Georgia, simpatiza con el adversario.
Zapatero ha empujado hacia abajo la relevancia de España, incluso en esta Europa en la que desde hace tiempo teníamos un peso que, con él, ha disminuido hasta extremos increíbles. La no invitación a Zapatero a la reunión del pasado sábado en París es una buena muestra de esa situación y el repetido pretexto de que los asistentes eran los socios europeos del G 8 no cuela en absoluto. El G 8 funciona a 8 y no están previstos formatos reducidos y en la UE se funciona sobre la base de criterios de relevancia y capacidad a dos, a tres, a cuatro o a veintisiete, según los casos. Si sólo te invitan cuando obligadamente tienen que ir todos es que te consideran del montón. No invitar a Zapatero es una bofetada a todos nosotros, aunque sea él el único responsable del desaire. Pero no es una novedad porque tampoco se le invitó en enero cuando los mismos se reunieron en Londres para hablar de la crisis que se avecinaba. ¿Por qué iban a invitarle si el español negaba insistentemente la inminencia de la crisis y aseguraba que España estaba a salvo de cualquier tribulación? Sus públicos puntazos contra Sarkozy y Berlusconi han hecho el resto: sus colegas europeos prefieren mantenerle al margen y lo del G 8 es un buen pretexto para ingenuos. Antes España estaba entre los importantes, ahora ni se la invita ni se la quiere. Esta es la zapateril vuelta “al corazón de Europa”.
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Catedrático de la UCM
ALEJANDRO MUÑOZ-ALONSO es senador del Partido Popular
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