Un cohete con pabellón chino ha estado como un perdulario danzando descontrolado por la atmósfera sin que sus creadores hicieran carrera de él. Aunque en principio, la cosa sonaba a chino, sin embargo, España se ha visto obligada a cerrar parte de su espacio aéreo, ya que la trayectoria que describía el objeto volante afectaba a algunas zonas del noreste peninsular. A muchos españoles la sombra chinesca nos ha tenido en vilo. Y es que cunde la inquietud de que nada bueno puede venir ya de China. Y la expresión “es un trabajo de chinos”, genera normalmente desconfianza. Como finalmente el cohete sin control ha terminado estrellándose en el Océano Pacífico, lo de “made in China” ya solo es garantía de caminar con una china en el zapato o de que a uno le toque la china.
España también tiene su cohete. Según el CIS de Tezanos, Sánchez va como un cohete en las encuestas directo a las generales. De seguir con esa progresión, en primavera habrá alcanzado una mayoría absoluta como aquellas que lograba González en los ochenta y así ya podrá codearse con el veterano dirigente socialista de tú a tú. Para Tezanos, no hay mayor engaño que la realidad, y por eso se la inventa: Sánchez es un estadista que no necesita del Falcon para ser un político de altura que practica una política de altos vuelos. Y el dato de haber logrado únicamente el triunfo en las elecciones catalanas, perdiendo todos los demás comicios autonómicos celebrados desde los nacionales, no es obstáculo para que el CIS asegure al presidente una trayectoria ascendente y augure un final triunfante.
A diferencia del artilugio chino que vagaba sin control por el espacio ultraterrestre, la órbita del cohete Sánchez está monitorizada desde una estación base, cuyos mandos dirigen Otegui y Aragonés. Desde el día de la moción de censura, Bildu y ERC controlan el rumbo de la astroanve sanchista impidiendo que se desvíe ni siquiera un milímetro de su órbita trazada, que no es otra que favorecer a la antipatria y jorobar a los españoles. Por momentos, pareciera como si el motor del cohete no carburara provocando extraños movimientos de sube y baja. Nada grave, según Tezanos, pues ello evidencia la autonomía de Sánchez y su capacidad para autopropulsarse no siendo marioneta de nadie.
Quienes resultan ser peritos en la materia, sostienen que todo lo que sube baja, y la órbita del cohete Sánchez resulta cada día más descendente. Que por mucha pirueta fantástica que protagonice, cual perdiz con vuelo irregular, lleva plomo en las alas y ya no embelesa al electorado. Tezanos seguirá cobrando por inventarse la realidad, pero el CIS tiene ya menos credibilidad que un cuento chino. Quienes verdaderamente entienden de esto, auguran que pronto se perderá la pista de Sanchez en la pantalla del rádar. Sería una buena noticia que, como el cohete de China, también Sánchez cayera al agua, políticamente hablando. Que además de perder su pista, se le pierda de vista.