París bien vale una foto
martes 07 de octubre de 2008, 21:23h
Se habrán fijado ustedes que en muchos comercios y restaurantes hay una televisión encendida, pero con el volumen apagado, mientras suena de fondo el hilo musical. Es el mejor reflejo que conozco de que en la sociedad en que vivimos cuenta sobre todo la imagen. La palabra importa poco, la imagen puede decirlo todo.
No estoy nada convencido de esto y, aunque sé de la importancia de la imagen, me atrevería a pensar lo contrario, si no, no tendría sentido que escribiese esta columna semanal llena de palabras, quizá excesivas palabras, pues sería mejor que seleccionase una fotografía de actualidad y la enviase al periódico.
Esta obsesión por la imagen tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías pero también con un tipo de vida que se vive deprisa, llena de cosas, en la que las palabras pesan mucho, ocupan demasiado hueco, demasiado tiempo, y es más fácil asimilar la información a través de imágenes, claro está, previo adiestramiento del sentido de las mismas, porque no entenderíamos gran parte de lo que sale en estas televisiones sin volumen si previamente no supiéramos algo a través de la radio y de los periódicos de lo que dicen estas imágenes.
Hay imágenes que hablan por lo que contienen y otras que expresan su sentido por lo que ocultan, por sus presencias y por sus ausencias. La imagen de este fin de semana es la de Sarkozy, Merkel, Brown, Berlusconi, Durao Barroso, Trichet y Juncker en París. El presidente francés y presidente de turno de la Unión Europea ha querido reunir a los que supone tienen algo que decir en la economía europea porque están entre las siete economías más grandes del mundo (Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia) o porque dirigen instituciones europeas directamente involucradas en lo económico (la Comisión, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo). Estas presencias dicen mucho de una concepción de Europa que tiene poco que ver con la amplia Unión Europea actual. Sarkozy se ha movido más por el deseo que por la realidad, pero es seguro que la realidad devorará al deseo.
Respecto a España, la foto de París también dice muchas cosas, en este caso por la ausencia de Zapatero, que no fue invitado con la excusa de que España no pertenece al G-7. No es la primera vez que a Zapatero le sucede algo así y ya quedó fuera hace tiempo de una reunión en Londres. Estas ausencias involuntarias muestran mucho de la errática política exterior de Zapatero, pero también de la errática política europea, pues estoy convencido de que ni España como país ni como economía mundial merece quedar al margen de un posible arreglo de la crisis económica.
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Profesor de Historia del Pensamiento Político
JAVIER ZAMORA es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la Universidad de León, ha completado su formación con estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology, el Max-Planck Institut für Geschichte y el Colegio de México.
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