www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EN LA FRONTERA

Las lágrimas del Papa

sábado 10 de diciembre de 2022, 19:16h

Este jueves hemos visto a un Papa frágil que, en la Plaza de España de Roma y ante la columna que sostiene la imagen de la Inmaculada Concepción, ha llorado y todo hemos tenido la sensación de que FRANCISCO ha expresado su sufrimiento ante la situación que vive Ucrania y el no haber podido conseguir la paz en esa nación.

El 8 de diciembre cuando todos conmemoramos el dogma de la Inmaculada Concepción que proclamó el beato Pio IX en 1854, FRANCISCO estuvo en la Plaza de España, que acoge la Embajada de nuestro país Cerca de la Santa Sede, acompañado por una multitud de personas que quería ver al Papa que en los dos años anteriores acudió en solitario a causa de la pandemia.

Esta vez, el público que llenaba la Plaza fue el bastón espiritual para un Pontífice que camina con dificultad y que sufre con los que sufren y que llora también como cualquier persona ante las tragedias que provocamos los humanos.

Virgen Inmaculada me hubiera gustado traerte hoy el agradecimiento del pueblo ucraniano”, al pronunciar el Papa estas palabras FRANCISCO comenzó a llorar y no pudo continuar hasta un minuto después. Fueron 60 segundos en los que todos vimos, repito, la fragilidad de un hombre, que pudo recuperarse y decir: “tengo que presentarte la súplica de los niños, de los ancianos, de las madres y los padres, de los jóvenes de esa tierra martilleada, con un mensaje de esperanza. En realidad todos sabemos que estás con ellos y con todos los que sufren, como estabas al lado de la Cruz de tu hijo. ¡Gracias Madre nuestra!. Mirando a ti, que eres sin pecado, podemos seguir creyendo y esperando que el amor gane sobre el odio. Sobre la mentira gane la verdad, sobre la ofensa gane el perdón .Sobre la guerra la paz .¡Así sea!”.

Este Papa tan denostado por sectores, incluso dentro de nuestra Iglesia, nos ha dado a todos una nueva lección. No la de un anciano al que la emoción le supera, sino la de un hombre que sufre ante las tragedias que provocamos los humanos.

Dicen que todos los Papas lloran cuando son elegidos y pasan a la pequeña habitación situada en un ángulo de la Capilla Sixtina para ser revestidos con los nuevos y blancos ornamentos. La llaman “la habitación de las lágrimas”, pues esos hombres convertidos ya en Sumos Pontífices lloran ante la responsabilidad que acaban de aceptar y que no saben si van a poder llevar a buen término. Los Papas lloran como cualquiera de nosotros. Yo personalmente he visto llorar a San Juan Pablo II cuando en el primer a viaje a Polonia en junio de 1979, le acompañábamos como periodistas en la visita al campo de exterminio de Auschwitch. Fueron entonces lágrimas de dolor del Papa Santo, como este jueves las de Francisco. Lágrimas ante la barbarie de los humanos, que somos capaces de repetir tragedias sin pensar en el desastre ni en las consecuencias futuras que pueden ocasionar esos actos.

No nos extrañe, pues, que FRANCISCO haya llorado y que de nuevo haya casi gritado, mirando al cielo romano:”¡Gracias, Madre nuestra!. Mirándote a ti, que estás libre de pecado, que podamos seguir creyendo y esperando”.

Y yo, con toda la humildad posible, digo: Gracias Santo Padre por tus lágrimas, en este Adviento de esperanza.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (12)    No(0)

+
0 comentarios