Victoria merengue fundamental en un partido muy incómodo (0-2). Asistencia del brasileño y gol del uruguayo. Irrupción del canterano madridista Álvaro Rodríguez. Buen Osasuna y sensacional Sergio Herrera.
Se debe estar cansando Carlo Ancelotti. En el técnico italiano del Real Madrid resultaba muy complicado verle protestar airadamente a un árbitro toda vez que el trencilla pita el final, pero en los últimos tiempos se está prodigando en esa suerte exótica dentro de su modo de conducta. Y casi siempre se desata por el mismo motivo: Vinicius y lo que le caracteriza y persigue. Hay múltiples factores por los que se entiende la irregularidad que está arrastrando el vigente campeón de España y Europa en este curso. Muchos de ellos apuntan a la cohesión y efectividad defensivas; y en el otro lado del campo, las miradas se colocan en la influencia del regateador brasileño. Desde que tomaron el Metropolitano en septiembre, cada partido fuera de casa se le ha atragantado. Sólo ha marcado un gol a domicilio en estos meses.
'Carletto', en consecuencia, padece para sacar los resultados adelante. Se está quedando sin la enorme influencia de su mejor elemento desequilibrante. Su herramienta al espacio. Este sábado le sembraron una trampa parecida en Pamplona. Con menos ardor que lo ocurrido en Mallorca, eso sí. El bloque de Jagoba Arrasate le marcó con honestidad, limpieza e intensidad. Todo ello enmarcado en la dinámica colectiva de un equipo que demuestra ser uno de los que mejor trabajados están de Primera División. Presionan con valentía, pelean cada pelota como si se tratase de la última y, encima, juegan con fluidez desde que Moi Gómez ejerce como su faro en el mediocentro. Con esa receta mantienen sus posibilidades de jugar un torneo continental el próximo año y han regresado a las semifinales de Copa. Aunque, como en esta jornada, les falte 'Chimy' Ávila y no ganen en Liga desde hace un mes. Obligan a sus rivales a competir con el cuchillo entre los dientes o a brillar como nunca en la relación con la pelota.

Ese ajedrez se le atragantó a los madridistas. Empezaron muy conectados, con tensión competitiva, y un error de Moncayola -lateral diestro de circunstancias, ante la baja de los dos carrileros locales titulares- regaló al propio Vinicius un mano a mano marrado ante Sergio Herrera -minuto 11-. Sería el primero de tres. Sin embargo, la astucia navarra apagó el ritmo a los merengues de manera progresiva. Torpedeándoles la salida clara de pelota y, en segundo término, discutiendo la posesión y aplicando anestesia en casa circulación. Contaminaron con su plan, salpicando con algo de dureza a su rendimiento, hasta controlar las sensaciones. No alcanzaban los visitantes ni a encontrar a Modric, para combinar, ni a lanzar a los puntas brasileños a la carrera. Sólo Éder Militao, ante la ausencia de Kroos, se atrevió a pasar en largo hacia sus flechas.
Sólo conectó tres remates en el primer acto el Madrid, dato descriptivo del bloqueo experimentado. Cierto es que Courtois -feliz regreso tras lesión- tampoco trabajó demasiado. Sólo le llegó en ese periodo un zurdazo desde media distancia de Moi Gómez -minuto 15- y un chut de Budimir -que batalló con Rüdiger, en bonito cuerpeo, los balones aéreos- que se fue desviado por poco -minuto 44-. Ambas llegadas se originaron por pérdidas de la zaga capitalina, producto de la sensacional presión local. Le faltó al desempeño 'rojillo', para hacer saltar la banca, más veneno de un Ez Abde sujetado por Nacho. Mas se macharon a vestuarios satisfechos tras sembrar de incomodidad el transcurrir merengue.
No viajaron a El Sadar Kroos, Tchouaméni, Benzema ni Mendy. Los dos primeros, por gripe, y el tercero, por cansancio. Eso dice la versión oficial. Y lo que muestra el calendario de las próximas semanas es esta senda para la delegación de Chamartín: ida de octavos de la Liga de Campeones en Liverpool, derbi liguero ante el Atlético y la ida de las semis coperas contra el Barcelona. Casi nada. Esa tesitura, o la veracidad de los partes médicos descritos, convirtieron a Rodrygo en delantero centro. Y ahí le cuesta exhibir la electricidad que luce entre líneas. Lo pagaría su escuadrón. Y su colega de línea, Vinicius, terminó por enredarse. Antes del intermedio protagonizaría más quejas al colegiado que fogonazos de calidad. Con su enésima tarjeta amarilla facturada por encararse con un contrincante.

Ancelotti, después de reclamar al árbitro con vehemencia, le debió recordar al regateador que se centrara en el fútbol en el camarín. Y saltó a la reanudación amenazando de verdad a Moncayola. Sus compañeros también elevaron las pulsaciones y arriesgaron más, con lo que se generaría un envite al que le costaría seguir amarrado a la táctica. Asomaron los espacios, Osasuna ganó ambición, y al fin brotaron las oportunidades. Con Asensio en el campo, en lugar de Ceballos. Mensaje claro. El estratega transalpino quería verticalidad. Rodrygo emitió un remate con rosca que rozó el poste -minuto 47-, 'Vini' marcaría tras tirar un sombrero al meta Herrera -anulado por fuera de juego, minuto 51- y Budimir despertó a Courtois con un remate a centro del valioso Brasanac -minuto 53-.
Insistiría Vinicius, ahora sí enfocado en el césped. Aunque el ambiente no tan beligerante como en viajes previos no le ayudaría a acertar en la finalización. En el 57 rompió a su par y falló en la definición ante un portero -le adivinó la finta- que le negaría la diana en otro cara a cara, esta vez con tiempo de sobra para marcar -minuto 75-. Sergio Herrera, que no es titular en Liga y jugó en esta fecha para calentar de cara a las inminentes semifinales de Copa, se demostró protagonista. Y los navarros también golpearían en el ida y vuelta sobrevenido, con un latigazo de Moi Gómez que escupió la madera -minuto 62- y una volea de Moncayola desviada por centímetros -minuto 66-.
Con todo, la teoría futbolística asegura que en un 'correcalles', en un intercambio de remates, vence el equipo dotado con el arsenal más letal. Osasuna aceptó el reto a dicha lógica, con gallardía. Porque recogió buenas opciones de remate en el trasiego de alta exigencia física. El problema es que 'Vini' cuenta con una virtud innegable: es un 'pesado'. En plena batalla contra el mundo -o contra sí mismo, vasos comunicantes-, dejó un control de tacón maravilloso y alguna floritura, pero también una convicción inquebrantable en su capacidad. Lo intenta siempre, hasta que se queda sin energía. Y en una de esas, en la que un error de control de Ez Abde bastó para que Modric prendiera una contra, el brasileño aglutinó rivales y asistió para que Fede Valverde marcara a placer, llegando desde atrás -minuto 79-. Asensio pondría el broche tras la irrupción del canterano uruguayo Álvaro Rodríguez, que acaba de llegar de su triunfal Sudamericano Sub-20 -minuto 92-. Suficiente para que el defensor del título sobreviviera frente a unas de las defensas más temibles del campeonato y recortase a cinco puntos su desventaja con el líder liguero.
Ficha técnica
0- Osasuna: Herrera; Manu Sánchez, David García, Unai García, Moncayola; Lucas Torró (Kike García, min. 86), Moi Gómez; Ez Abde (Barja, min. 86), Brasanac (Oroz, min. 72), Rubén García (Moreno, min. 63); y Budimir.
2- Real Madrid: Courtois; Alaba, Rüdiger, Militao, Nacho (Carvajal, min. 76); Camavinga, Dani Ceballos (Asensio, min. 76), Modric, Fede Valverde; Vinicius y Rodrygo (Álvaro Rodríguez, min. 88).
Goles: 0-1, min. 79: Fede Valverde; 0-2, min. 92: Asensio.
Árbitro: José Luis Munuera Montero. Amonestó a Lucas Torró, Moncayola, Moi Gómez, Vinicius y a Nacho.
Incidencias: partido correspondiente a la 22ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio El Sadar. Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del terremoto que ha asolado Turquía y Siria.