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CRÍTICA LITERARIA

Salir afuera para mirarse desde dentro: Patio interior, de Rosa Campos Gómez

Javier Mateo Hidalgo
lunes 27 de febrero de 2023, 20:26h

En Boston, en el Museum of Fine Arts (Museo de Bellas Artes) se conserva una de las obras más interesantes de Paul Gauguin en su periodo tahitiano: nos estamos refiriendo a D'où venons nous? Que sommes nous? Où allons nous? (“De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?”). Pintada en el último mes de 1897, constituye un crisol de escenas que reflejan, de un modo espiritual, el fluir de la vida desde su amanecer hasta el ocaso. El pintor postimpresionista —y, más que nunca, simbolista— la llevó a cabo a modo de testamento vital —si bien vivió unos años más—, por ello su contenido resulta tan trascendente. El título procede de las tres preguntas que cualquier nativo de Tahití pregunta a un forastero que se encuentra en el camino: quién eres? (“o vai ´oe?”), ¿De dónde vienes? (“nohea roa mai ´oe?”), ¿Dónde vas? (“te haere ´oe hea?”). Sin duda, se trata de tres interrogantes que bien podría uno plantearse en cada momento de su vida. Conocerse a sí mismo resulta fundamental para responderlas, pues en su extensión abarcan la existencia pasada, la presente y la futura. El tiempo anterior explica la evolución del individuo hasta la actualidad y le dota de una forma de ser con la que construirá su porvenir. No todo el mundo es consciente de estas tres cuestiones, por lo que su existencia es un constante camino en la oscuridad. Ni siquiera tiene el salvavidas del oído, como los murciélagos, por lo que no puede escuchar ningún eco que le oriente.

Como acabamos de comprobar, la pintura puede convertirse en poesía. También, la poesía puede convertirse en plástica. En ambos casos, la materia escrita o pintada es conformada gracias al pensamiento y a la reflexión. De todo esto sabe, y mucho, la escritora y artista plástica calasparreña Rosa Campos Gómez. Su último libro, el poemario Patio interior (Editorial Almadenes, 2023) es un verdadero universo visual y significativo. Solo hace falta pararse en la belleza de su portada —-realizada por Joaquina Sánchez Dato—, que parece realizada con esos colores gauguianos tan exóticos —precedentes de los utilizados por los nabis y fauves—, para comprender que nos encontramos ante una obra merece recogimiento y concentración para disfrutar de su calidez y hospitalidad. En su prólogo, Miriam Cano Motos refiere a dicha pintura: “Cuántos libros habré comprado tan solo porque su portada me cautivó… Aunque no conociera a la autora de este libro desde hace más de tres décadas, estoy segura que si lo viera en el escaparate de una librería llamaría mi atención”. También refiere a cómo el componente filosófico habita el libro: “A lo largo de sus páginas, vamos a asistir a la sacralización de lo humano y a la humanización de lo sagrado. Se nos va a revelar cómo el sentido de la vida se encuentra en las cosas más pequeñas: por eso es necesario pararse y 'mirar de cerca'”. Mirar hacia afuera y hacia dentro, como decíamos. Y es que, si bien el libro anterior de relatos de Rosa —Las calles que vendrán (Editorial almadenes, 2021)— ahondaba en ese salir al encuentro de las personas, en un esperanzador canto al hermanamiento del ser humano tras el periodo de encierro de la pandemia, en éste la mirada lírica parece provenir de puertas adentro.

Las seis cámaras de este hogar poético dividen la obra en temáticas, cada una de las cuales remite a un total existencial. No obstante, la primera y última de sus poesías cierran en un ouroboros perfecto este tratado de vida, aludiendo a su vez al tema principal: el espacio profundo, la entraña y lo íntimo. Mensajes todos ellos pertenecientes a la misma simbología: un mundo privado y abierto a la vez, que la autora hace público para nuestro aprendizaje y disfrute.

En cada uno de sus poemas, Rosa Campos nos brinda una historia. Su poesía es narrativa engalanada, del mismo modo que su prosa es poética. Conviene leer atentamente cada línea con el tiempo pausado que requiere para profundizar en sus múltiples pliegues, como si de una sábana recién lavada se tratase, limpia y olorosa: un recuerdo de la niñez en la busca emocionada de un tren —o esa niña ya adulta que realiza con sus niños idéntico ritual—, la agricultora que sueña el buen tiempo para su cosecha, vidas que migran desde lugares lejanos buscando la supervivencia y la convivencia feliz con los demás, voces de sororidad reclamando un mundo más igualitario, la mirada y contemplación de una brizna de hierba como homenaje a la visión whitmaniana… todo cabe en este mosaico del mundo y de quienes lo habitan. Rosa escribe con pulso seguro y absoluta sinceridad, buscando conmover nuestra parte más sensible, despertar la humanidad que podíamos haber dejado aletargada.

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