Desde sus inicios en el mundo del periodismo, Belén Junco ha estado ligada a la emblemática revista Hola donde ha sabido hacer un trabajo en el cual combina la labor periodística con la necesaria elegancia y sutileza que merecen los temas que se tratan normalmente en esta publicación, distinguida siempre por alejarse del populismo y el amarillismo para centrarse en el glamur, la finura y los personajes fuera de lo común, pero precisamente que cumplan con esas características previas.
Belén Junco, según ha explicado, nunca se había planteado dedicarse profesionalmente a la literatura, pero siempre había tenido esa espinita de querer contar una gran historia en la que se apreciara que, como ha confesado la propia autora, “los sentimientos son la esencia del ser humano, y las pasiones, lo que mueve el mundo".
La protagonista de La reina de Nairobi nos cuenta en primera persona su historia, que comienza por su decisión de dar un giro de ciento ochenta grados a su vida con la disyuntiva entre hacer lo que uno quiere y lo que la sociedad espera. Es un momento de tensión, en el que algunos sucumben ante la presión social y otros consiguen romper esas cadenas para lanzarse a la aventura.
Lo cotidiano, lo normal y lo que podía esperarse de ella es que permaneciera en Londres, con su trabajo absorbente y unas amistades en el universo del glamur y del lujo. Pero ni mucho menos ocurre esto. Decide irse a África, un lugar que siempre ha atraído a los europeos. Emprende el viaje, pero además de su equipaje y del contenido de las maletas, lleva su corazón dolorido y roto, algo que solamente podrá ser superado si la aventura, todo lo que va a descubrir y todos los encantos del continente africano pueden hacerle sombra a esa frustración sentimental.
Dejémonos arrastrar por la prosa de Belén Junco y sintamos como nos envuelve esa elegancia que ha caracterizado su estilo periodístico.