No ha sido Tezanos quien, en su encuesta del CIS, ha situado a Sumar como tercera fuerza política. Se limita a obedecer dócilmente a Pedro Sánchez que necesita imperiosamente que Podemos se rinda ante Yolanda Díaz y asuma su papel secundario en una coalición de extrema izquierda, lo que supondría la única, aunque remota, posibilidad de que el presidente no tenga que abandonar La Moncloa. Porque la dispersión del voto comunista puede dejar al PSOE sin la mayoría necesaria para mantener el poder.
Es más que evidente, como ya hemos comentado en El Imparcial, que Sánchez apuesta por su ministra de Trabajo como diva del nuevo comunismo, como muleta para pactar con las izquierdas más radicales o como compañera de viaje en su sueño de reeditar un nuevo Gobierno de coalición. Podemos le ha hecho sufrir demasiado con sus atolondradas leyes y con sus afrentas públicas y el impulso a Podemos busca dejar al partido morado en la irrelevancia.
Porque Yolanda Díaz quiere volver a La Moncloa en volandas como la mano derecha de un Pedro Sánchez que ya no sabe qué hacer para amarrar el poder. Y, por eso, impulsa el invento de “Sumar”, con el propósito de que acapare los escaños que necesita imperiosamente. Falta por conocer la estrategia de Pablo Iglesias. Pero que nadie dude de la encarnizada batalla que va a librar el fundador del partido morado para impedir que la vicepresidenta de la enorme sonrisa aniquile Podemos.
En medio de esta guerra fratricida, el tiempo que resta hasta las elecciones generales puede ser aún más convulso para Pedro Sánchez. Podemos no sólo va a recrudecer su enfrentamiento con Yolanda Díaz. También lo hará con el propio presidente por apostar por la ministra de Trabajo y ningunear al partido que le llevó a La Moncloa. Las polémicas sobre la ley del “sólo sí es sí” serán una anécdota comparadas con las embestidas que preparan Ione Belarra e Inés Montero auspiciadas por Pablo Iglesias. El partido morado necesita sacar la cabeza del laberinto político en el que se encuentra, despreciado y arrinconado por el PSOE y por el empalagoso invento de “Sumar”.