En un breve ensayo recientemente publicado que lleva por título “La otra España vista por un autor marroquí. ¿Para cuándo el otro Marruecos desde la óptica española?” (ed. Diwan Mayrit, 2023), preferí no incluir ninguna referencia a una antología de textos que Mohamed Larbi Messari (1936-2015) −o, quizá, la propia editorial Almuzara− vino a llamar “Las relaciones difíciles. Marruecos y España” (2009). Difíciles, sin duda, han sido y lo son. Lleva la razón Messari al calificarlas así, aunque olvidando, tal vez, que vienen siendo difíciles sempiternamente. O sea, difíciles desde la primera travesía de las aguas de Gibraltar por las huestes musulmanas, algunas de raíz árabe, pero de estirpe bereber (amazig), la mayoría de sus integrantes.
Pocos intelectuales, como Messari, consiguieron, hacia finales del reinado de Hassan II y el orto del reinado de Mohamed VI, caer en la cuenta de lo que el polígrafo y escritor que fue Larbi Messari selló en un epígrafe afortunado, “El déficit de modernidad de las relaciones hispano-marroquíes”, cuyo contenido que paso a citar.
Vistas esas relaciones seculares desde la más estricta actualidad (2019-2023), el desarrollo de litigios interfronterizos, como el provocado en torno al islote de Perejil en 2002, es ensombrecido por el litigio estrella que encarna la posesión española de Ceuta y Melilla, desde el siglo XV. El litigio de marras no encuentra solución segura y duradera −si alguna− como parece que tampoco la tiene, por ahora, el que protagoniza en las aguas de Gibraltar la Roca, posesión británica desde 1713. En frase literal de Laroui, “la persistencia del litigio de marras sigue siendo la ilustración más clara de que el diálogo entre españoles y marroquíes continúa siendo anacrónico, impregnado de características ya desaparecidas de las relaciones internacionales contemporáneas”. Por ello, cualquier ensayo actual de sedicente vuelta a la normalidad relacional entre España y Marruecos adolece también del “wishful thinking” con que algunos británicos despejan las reivindicaciones (tricentenarias) sobre la legendaria Roca gibraltareña, procedentes de España.
Admítaseme esta puntualización histórica en cuanto mera adenda al breve ensayo que cito al principio de estas cuartillas.