El dirigente del PP ha puesto en duda la recuperación económica española.
El uso electoralista que Pedro Sánchez hizo esta semana de las instalaciones españolas en Bruselas sigue dando que hablar. Y la visita del presidente del Gobierno a Ucrania, este sábado, en el estreno de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ha elevado el listón más aún, pues el mandatario socialista ha tratado de sacar rédito también de esa visita, de cara a la elecciones del 23J. El Partido Popular, principal favorito en las encuestas, no ha tardado en responder a estos episodios que refuerzan el exhibicionismo público con el que el jefe del Ejecutivo espera remontar hasta revalidad su mandato.
La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, ha afirmado que su formación va a denunciar ante la Junta Electoral Central el mencionado "uso electoralista" de la sede española en el centro del poder europeo. Además, el vicesecretario general 'popular', Esteban González Pons, ha afeado a Sánchez su apoyo a Ucrania mientras que el resto de su Gobierno de coalición recela del envío de armamento y de la propia Alianza Atlántica. En esta línea ha ampliado la posición del partido Alberto Núñez Feijóo. En una intervención desarrollada un mitin en Gimenells (Lleida), el presidente del PP ha remarcado las flaquezas de la labor de su rival.
"A los españoles nos toman de broma en la Unión Europea"
"Sánchez es un presidente que no es capaz de hacer callar a su Gobierno mientras él habla", ha avanzado. "A los españoles nos toman de broma en la Unión Europea" porque mientras el presidente del Gobierno "se compromete a apoyar a Ucrania, una parte de su Gobierno pide disolver la OTAN", ha denunciado Feijóo.
Por otro lado, el dirigente del PP ha analizado la situación interna de España y ha puesto en cuestión la bonanza económica que defiende Moncloa. "Si la economía española va como una moto es porque está estropeada, sin frenos, sin ruedas y sin gasolina", ha proclamada para, de inmediato, alegar que España es el segundo país que menos ha crecido en la Unión Europea desde 2019 y el que más ha aumentado su deuda. "Menos mal que consideran que va como una moto", ha insistido en tono burlesco con respecto a la versión oficial del Gobierno.
En la localidad ilerdense, de fuerte tradición agrícola, Feijóo ha explicado que en la política agroalimentaria e hidrológica su partido pretende que haya un pacto nacional del agua y una inversión de 40.000 millones en infraestructuras hidráulicas en los próximos seis años. En los últimos cinco años, ha dicho en otra referencia al mandato de Sánchez, "la frivolidad se ha apoderado de la política", pues "lo importante es hacer un buen tuit y la gente que no sabe habla y manda". En este sentido, ha defendido que el sector agroalimentario "es uno de los grandes damnificados del 'sanchismo'", al estar "discriminado" "desde el punto de vista político" y en el reparto de los fondos europeos.
"No cuenten conmigo para hacer políticas centralistas cuando llegue al Gobierno de España"
"No seré Pedro Sánchez, es necesario alguien distinto y ese soy yo", ha asegurado un dirigente 'popular' que ha defendido en territorio catalán que él mismo es "periférico y bilingüe". "No cuenten conmigo para hacer políticas centralistas cuando llegue al Gobierno de España", ha alegado en una intervención en la que ha agregado que "tampoco para aceptar imposiciones de nadie", porque "todos somos iguales y los que quieren comer solos es que quieren comer más", y, por tanto, que tampoco nadie cuente con él "para romper la unidad de España".
Se ha despedido Feijóo precisando que aboga por una bajada de impuestos en el sector agrícola, por medidas de refuerzo del sector primario y una mejora en el funcionamiento de la cadena alimentaria. Por eso ha prometido contar con el asesoramiento de los sectores implicados, para los que aboga por planes estratégicos específicos. Y ha criticado que "mientras otros iban de plató en plató", en referencia a las entrevistas en televisión a Sánchez, él se ha reunido en esta semana con agentes del ámbito financiero, cultural y demográfico, porque quiere el contacto con los gremios y no una política convertida en "una burbuja", como "un frontón ante la realidad".