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TRIBUNA

La nariz

domingo 09 de julio de 2023, 19:18h

Es asomar Pedro Sánchez las narices por la tele y gran parte de la ciudadanía ya no exclama “¡parece mentira!”, sino “¡es mentira!”, comenzando a recelar, a sospechar. “Me da algo en la nariz”, dice un españolito. Y otro. Y otro. Y otro… porque son muchos los que se han quedado con un palmo de narices; engañados, defraudados con tanta trola de este trapisonda. “Nos ha mentido en nuestras propias narices”, dicen unos. “Nos tiene hasta las narices”, manifiestan otros. “Nos está hinchando las narices”, se oye por allí. “No hace más que tocar las narices”, se escucha por allá. Y claro, cuando Pedro desea entrar en los hogares españoles, en muchos de ellos le dan con la puerta en las narices.

La nariz de Sánchez lleva años creciendo sin parar. Como la deuda pública española o los trabajadores fijos discontinuos. O como la cifra de violadores y agresores sexuales beneficiados penitenciariamente por esa ley tan vanguardista como fue la del solo sí es sí. Una norma tan avanzada a su tiempo como la anticipada nariz de Pedro, que siempre llega a su destino antes que él, siendo catalogada como una auténtica nariz de vanguardia más que de retaguardia. Se comprende que con una nariz tan habituada a tomar la delantera, su dueño no tenga dos dedos de frente, provocando en ocasiones que dé pasos en falso cuando no un mal paso.

Aunque los resultados electorales del 28-M, dejaron a Sánchez sin respiración, sin embargo, como es el del olfato su sentido más desarrollado, ¡narices de Pedro y oído de gato! algo se olió dentro de su propio partido. Y es que en el Comité Federal del PSOE se respiraba tanta tensión que olía a tigre. Y para que nadie, y menos un Page cualquiera, se le subiera a las narices, el presidente tuvo las laicas narices de convocar rápidamente elecciones para el 23 de julio. ¡Las vacaciones! ¡el veraneo! ¡la ola de calor! Los españoles no daban crédito. “Lo ha hecho por narices”, repetían unos. “Le ha salido de las narices”, clamaban otros. “Es una locura de tres pares de narices”, se oía en Bruselas ante el turno rotatorio de la presidencia española.

En el debate electoral ante Núñez Feijóo, a Sánchez no se le oirá expresiones como “A decir verdad”, “De verdad”, “En verdad” ni se atreverá decirle a su rival cuatro verdades ni a cantarle las verdades del barquero. Y le seguirá creciendo la nariz. Ojalá sea el momento para que Sánchez se dé de narices con la dura realidad. Ojalá que el 24 de julio se le pueda restregar el escrutinio electoral por las narices.

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