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EDITORIAL

Pedro Sánchez se humilla ante Puigdemont y Junqueras y zarandea la Constitución

jueves 17 de agosto de 2023, 11:22h

Carles Puigdemont ha hecho sufrir lo indecible a Pedro Sánchez antes de anunciar el sentido del voto de Junts que, finalmente, ha decidido que Francina Armengol presida la Mesa del Congreso de los Diputados. Con el tiempo, se sabrá las humillantes cesiones a las que se ha comprometido el presidente en funciones ante el prófugo de Waterloo. Para empezar, el PSOE se ha comprometido a aprobar el uso del catalán en las Instituciones, desjudicializar el 1-O, un primer paso a la amnistía, e investigar el caso “Pegasus”. Un aperitivo antes de emprender el desguace de la Carta Magna, porque la amnistía es inconstitucional. No es exagerado asegurar, que, como poco, la Constitución española será zarandeada durante la legislatura si, como parece, los secesionistas catalanes tienen el poder para que el Gobierno Frankenstein al cuadrado se pliegue a sus caprichos. De momento, y hasta que en septiembre se celebre la sesión de investidura, el golpista catalán va a obligar a Sánchez a humillarse y concederle “hechos y no palabras” sobre la amnistía y la celebración de un referéndum de autodeterminación, entre otras concesiones.

Se trata, del principio del fin de la destrucción de la España democrática que conocemos. Porque la dependencia del Gobierno de los siete escaños de Junts para poder legislar suponen una tragedia para nuestra nación. La adicción al poder de Pedro Sánchez permitirá que Puigdemont decida en cada votación en el Congreso de los Diputados. Sólo la imposibilidad legal y constitucional del presidente en funciones para complacer al prófugo de Waterloo antes de septiembre puede evitar que se consume la tragedia. Porque todavía no hay que descartar que Junts en la sesión de investidura se incline por “bloquear el Estado” y sea necesario celebrar nuevas elecciones. Es el último rayo de esperanza.

Pedro Sánchez, no obstante, va a poner al entero Estado a gestionar las fórmulas, sin duda inconstitucionales, para poner sobre la mesa los “hechos” que satisfagan a Puigdemont. Ya sus presuntos socios de Gobierno, como Sumar y Podemos, exigen que lo haga para evitar “la amenaza de la involución” de la derecha. Y con ese falso pretexto, el presidente en funciones hará y deshará a su antojo para amarrar el poder. Se trata, en efecto, de una tragedia para la España democrática nacida en 1.978. Una tragedia que Pedro Sánchez revalide su presidencia del Gobierno. Y una tragedia, en fin, que ello dependa del siniestro prófugo de Waterloo.

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