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TRIBUNA

¿Entre políticos, politólogos y etólogos?

lunes 21 de agosto de 2023, 20:14h

Etimológicamente la expresión etólogo viene de la palabra griega “ethos” (también raíz de la palabra “ética”), que significa comportamiento. La Etología, por lo tanto, es definida como el estudio del comportamiento de las especies animales; absolutamente todas, incluido el hombre, estudiado en su medio natural como animal pensante. Algunos investigadores denominan esta especialización como “etología humana”, incluyéndola en la rama de la psicología o la sociobiología.

Ahora bien, ¿Cuáles son los objetos de estudio para los etólogos? Sin duda, el principal es el de la conducta, el otro pasa por el instinto y las relaciones del animal con el medio, así como el descubrimiento de las pautas que guían la actividad innata o aprendida de las diferentes especies animales. Los etólogos estudian además el fenómeno de la agresividad, el apareamiento, el desarrollo de la vida social, la impronta y muchos otros asuntos incluido el comportamiento de los seres humanos ante el ambiente que los rodea, y, acaso como aproximación, en muchos casos los principios darwinianos o freudianos, en especial las de aquellos que habitan en contextos más acotados.

Dentro de estas variantes, podemos aplicar la etología a la compleja relación entre los argentino que, como ciertas bestias, siempre se comportan predispuestos menos a la unidad que al enfrentamiento irracional; en espacial en un país que ha sido llevado al borde del abismo por un caos que ha quebrado el contrato social y donde el “todo vale parece haberse ya impuesto sobre la razón”. Los hechos de violencia muy recientes admiten sin ninguna duda estas enojosas conjeturas, pues en menos de 24 horas, antes de las elecciones PASO, tres hechos espantosos conmovieron a la opinión pública y a un arco político que no sale de su estupor; una dirigencia casi inclasificable que responde con frívolas estadísticas.

Por supuesto que nada es asombroso en un país donde todo se aplebeya de manera desesperante y “la Biblia junto al calefón”, como dice el afamado tango, parece ser la odiosa metáfora, resultante del descalabro y más aún frente a un hecho tan terrible como fue el asesinato de una niña estudiante del conurbano bonaerense y un médico cirujano que lo acribillaron para robarle el automóvil. La respuesta de la política ante estos casos aberrantes, es mostrar que no tiene respuestas; mientras sigue adelante con la mediocre propaganda proselitista. Todo, muy bastardo e inaceptable, que tiene su respuesta en las urnas electorales.

En otros sitios, como en el caso de Ecuador, en manos del narcotráfico la violencia política es arrasadoramente y despiadadamente asesina, cobrándose la vida de un candidato a presidente; aquí, entre argentinos, la violencia es social (todavía) y se ensaña con el ciudadano común. Ante tamaños hechos resurgió la muletilla de la crisis de 2001, que se vayan todos, referida, por supuesto a la mayoría de los impresentables candidatos de turno, predispuestos a sacrificar todo en defensa de sus propios intereses.

Sumado al resultado de las PASO hay, sin duda, mucho para reflexionar sobre lo que viene sucediendo en esta convulsionada Argentina, un país sin moneda y con un nivel inflacionario que destruye cualquier economía cotidiana. Como se ve hay un electorado que teme al presente y sin posibilidades vacila y naufraga en un presente que no le augura futuro.

Todos los días vemos por los canales de televisión las caras de los candidatos y oímos sus pareceres a través de repetidos mensajes. No hay nada nuevo; salvo Javier Milei, el candidato antisistema, son siempre los mismos y los temas también: la droga, la violencia, la falta de normas, la impunidad, el dolor familiar por el avance de la inseguridad, la impotencia, la indignación popular, etcétera. Y ahora, en esta semana, el resultado de una elección que deja flotando la duda, pues el interrogante es el mismo y la condena general se centra en los mismos. Ergo los políticos de turno.

Pues bien, en estas PASO acaba de ganar el candidato libertario de derecha Javier Milei y esto, por supuesto, preanuncia que probablemente sea el futuro presidente. La política está en crisis y ante su peor momento en la Argentina. La capacidad predictiva de los encuestadores, ante esta gran encuesta nacional, que son las PASO, falló de cabo a rabo. Lo que indica que comienza verdaderamente otro combate en un idéntico campo de juego.

Ahora bien, ¿cómo se llega a las elecciones generales de frente a una crisis económica arrasadora, con enormes deudas, sin reservas en el Banco Central, con una reciente devaluación y altísimos índices de pobreza que superan todo lo predecible? Vale también agregar que no es igual el comportamiento de los votantes en elecciones legislativas o de prueba para redimir internas que en las elecciones presidenciales convocadas para dentro de dos meses.

Una simplificada lectura indicaría que cuando la economía marcha bien, acaso pueda triunfar el oficialismo; de lo contrario, cuando las papas queman, la oposición puede ser la ganadora. Y aquí empiezan otras conjeturas: la aceleración de la inflación hace que las personas, aun las que podrían ahorrar, no ahorren, porque los pesos queman en el bolsillo, y vuelquen todos sus ingresos al consumo.

La señora Patricia Bullrich y el señor Sergio Massa, se asocian en la calificación de estudiantes tardíos, crónicos, recibidos con reservas. A Horacio Rodríguez Larreta, por su parte, nadie lo consulta, mientras el economista Javier Milei tapó sus condiciones técnicas con un tejido imprevisto de perros, compraventa de órganos y fichas psicológicas sobre sus conductas, para algunos emocionalmente inestable.

Sin embargo, el triunfo electoral del candidato libertario Javier Milei, es una muestra más de la inoperancia política, sumergida en un mar de contradicciones que se ha salido de cauce como queda demostrado y no encuentra el rumbo. El resultado de la elección muestra un solo ganador favorecido por dos bandos inútiles que nada tienen que festejar. Sino todo lo contrario.

En el orden comparativo, Milei es un caso distinto al sus rivales. Es el candidato que vale por sí mismo frente a cualquier contrincante apañado por una agrupación. Acaso se pueda cuestionar su excesivo individualismo y algún exceso de improvisación; sin duda que sí. Lo cual no resta efectividad al fenómeno. Un caso raro desde todo punto de vista. No recibió votos de todas las elecciones transcurridas y, sin embargo, se le reconoce un sitio de relevancia para la grilla del conteo en la meta final. Es como si en su caso no hayan sido necesarias siquiera las contribuciones provinciales. Encubre otro enigma: descubrir hoy si se concreta el respaldo de una mayoría juvenil a su propuesta, si los nuevos votantes van al cuarto oscuro como deber y si ese favoritismo se consagra en la boleta.

Contrariamente a Milei, los otros candidatos con posibilidades exhiben performances en algunas provincias del interior como currículum para aspirar a la Casa Rosada. Un desafío o una ruptura en la tradición, ya que los postulantes provinciales suelen beneficiarse del tirón que ejercen los presidenciables. Una incipiente indisciplina de caudillos frente a las cúpulas de los partidos

Junto a la conveniencia o no de estos anticipos, operados por gobernadores que confían más en sí mismos que en los aportes de los presidenciales, se inicia el futuro combate, bajo una incipiente indisciplina en estos caudillos del interior sobre la cúpula de las organizaciones partidarias (además, protestan por no ser contemplados en las decisiones superiores). Lo cierto es que el caudillismo kirchnerista esta devaluado y en caída libre; tanto es así que su jefa principal, se ha borrado de la escena.

Habrá que ver, si el peronismo del interior del país suma o resta en las elecciones generales. También basta saber que sucederá cuando se mezclen las cartas y se sumen o no al decadente coro del candidato ministro Sergio Massa, que cada día se desgasta más. Detalle no menor para quienes le atribuyen a la norma existente un carácter injusto y poco equitativo en términos económicos. Otra consideración sobre estos cambios planea sobre el rendimiento democrático de anticipar y parcelar los comicios, una sucesiva suma de llamadas domingueras que tal vez sean nocivas para el sistema.

Todo lo resumido afectan a un electorado cada vez menos interesado en estas nuevas ingenierías, provocadoras de falta de entusiasmo, de una apatía popular que observa frustrada el agregado de transiciones, complicada con una multitud de boletas a elegir, con listas integradas por desconocidos, con mecanismos ridículos. Sin demasiada capacidad de maniobra, los políticos se preocupan en inmolarse como bonzos en un sistema que todavía parece el mejor de los peores. Mientras tanto una devaluación hace que se escape la inflación, también el imparable dólar, y la gente se asusta por los atracos. Encima no hay fútbol para distraer a los muchachos con deseosos y el apuro por votar al candidato Javier Milei.

En fin, así se presenta la convulsiva, demencial política argentina como un patético caso para ser estudiado por etólogos, menos que por encuestadores y politólogos.

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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