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EN LA FRONTERA

Los jesuitas, de nuevo, a la calle

sábado 26 de agosto de 2023, 19:21h

Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo siguen con sus ataques a la Iglesia nicaragüense y en ese “tanto monta” ficticio, que se ha “montado” la pareja que gobierna dictatorialmente ese bello país centroamericano, ha encontrado en la Compañía de Jesús un enemigo a batir y por eso ordenó el pasado miércoles “el cierre y la expropiación de los bienes de la Asociación Compañía de Jesús”, una semana después de haber clausurado y confiscado la Universidad que es uno de los emblemas de los jesuitas en Centroamérica.

Una disposición ordenada por el dúo dictatorial, bajo el argumento de un supuesto incumplimiento de la asociación religiosa en sus declaraciones fiscales de los últimos tres años, eso sí, tras haber dispuesto que todos los bienes muebles e inmuebles de la Compañía de Jesús se traspasaban “al Estado de Nicaragua”.

Además de la Universidad Centroamericana (UCA), la congregación religiosa ha administrado también en Nicaragua los prestigiosos colegios privados Loyola y Centroamérica, ambos ubicados en Managua, cuyo destino no se menciona explícitamente en la resolución gubernamental. La UCA fue cerrada el pasado jueves por el gobierno de Daniel Ortega, quien la acusó de ser un “centro de terrorismo”, y en su lugar creó la universidad estatal Casimiro Sotelo.

Estas medidas ocurren en medio de una tensa relación entre el gobierno de Ortega y la Iglesia católica, uno de cuyos obispos, monseñor Rolando Álvarez, cumple una condena de más de 26 años de prisión por conspirar contra el Estado.

Como no podía ser de otra manera la Compañía de Jesús ha reaccionado duramente a estas disposiciones de los esposos Ortega y han declarado que “todo está encaminado al pleno establecimiento de un régimen totalitario en el país” y han pedido a la pareja presidencial que “cesen la represión y acepten la búsqueda de una solución racional” y que se respete “la libertad y total integridad de los jesuitas y las personas que colaboran con ellos o con las que ellos colaboran”. Es una agresión que la Provincia Centroamericana de la Compañía deplora y viola los derechos fundamentales.

Suponemos que el Papa estará bastante molesto por esta decisión, ya que él es jesuita, y ha estado trabajando para conseguir la liberación del obispo nicaragüense detenido y suponemos, también, que por su cabeza habrá rondado la fecha de 1773, cuando un antecesor suyo, Clemente XIV, suprimió la Compañía de Jesús, o cuando en España el rey Carlos III expulsó del país a los jesuitas o cuando también en nuestra nación, en 1835 y en 1932, fueron disueltos con la correspondiente expropiación de sus bienes.

Ahora es en Nicaragua donde los jesuitas sufren la persecución. Es una de las noticias que no nos llegan en este caluroso verano, que oculta otras muchas importantes, por los menos en España, que para eso ya está el “pico” de Rubiales.

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