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TRIBUNA

Don Claudio Sánchez-Albornoz en la Argentina

lunes 28 de agosto de 2023, 19:33h
Actualizado el: 28/08/2023 19:40h
La agencia española de noticias Beta Pres fue muy importante en la Argentina entre los años 1975 y 1981. Se rumoreaba que pertenecía a un sector del franquismo, asunto nunca demostrado. Su director era el periodista Antonio Gibello, de gran experiencia, formado en la poderosa agencia EFE. Fueron el periodista Enrique Bugatti y don Edmundo Guibourg (el entrañable y memorioso “Pucho”, que fuera gran amigo de Carlos Gardel) quienes me lo presentaron. Su director me ofreció un cargo en la redacción, que no vacilé en aceptar. Eran los años en que yo colaboraba con Borges y a Gibello se le ocurrió que el autor de El Aleph podía colaborar con un artículo semanal para España. Pagaban bien y a Borges le interesó; sobre todo porque sus fondos eran escasos y las dos mínimas jubilaciones que tenía asignadas no le alcanzaban para solventar los gastos de su casa; de manera que yo quedé a cargo de concretar la propuesta. Borges tenía absoluta libertad para escribir sobre lo que se le ocurriera.

Beta Pres tenía en la argentina otro importante colaborador, que me fue presentado por Gibello, don Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña, célebre historiador y político, ex ministro durante la Segunda República y presidente de su Gobierno en el exilio entre 1962 y 1971. Tras el estallido de la Guerra Civil don Claudio se exilió a Francia; luego residió en Burdeos, donde consiguió una cátedra en la universidad de esa ciudad. Sin embargo, ante la ocupación alemana, para mayor seguridad, hacia 1940, decidió trasladarse a la Argentina, donde tenía buenos amigos. Dos años después se hizo cargo de la dirección del recién creado Instituto de Historia de España de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Allí se dedicó a la investigación y fundó los Cuadernos de Historia de España, a la vez que formó una brillante escuela de hispanistas y medievalistas. Otros amigos míos, como Raúl González Tuñón y Guibourg, era muy cercanos a don Claudio.

Hacia mediados de 1976, el ilustre español, fue internado en el Centro Gallego de Buenos Aires donde se le practicó una cirugía menor y permaneció internado durante algunos días. Gibello me pidió una tarde que lo acompañara al hospital para visitarlo. Don Claudio era un hombre amable y generoso, que una vez superado el percance me invitó a visitarlo en su casa, donde vivía rodeado de su apasionante biblioteca.

No mucho después, tras casi cuarenta años de exilio en tierras americanas, realizó un viaje a su amada España, donde permaneció durante dos meses y recibió el título de miembro de honor del Instituto de Estudios Asturianos por su labor como primer historiador del antiguo Reino de Asturias; a la vez que fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Oviedo.

Cumplido su dilatado exilio, en 1983, don Claudio regresó a España y se instaló en Ávila. El 3 de enero del año siguiente fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Justicieramente le llegaron de golpe las distinciones merecidas y fue nombrado, además, doctor honoris causa por las universidades de Burdeos, Gante, Tubinga, Lima, Buenos Aires, Lisboa, Oviedo y Valladolid. “Hombre, esto es un exceso, algo que jamás imaginé -me dijo sinceramente conmovido cuando lo visité por aquella época-. Pero, bueno, en buena ahora, pues eso significa que no olvidan de mí”. Además, entre esas distinciones figuraron la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Todo de golpe, muy merecidamente y en buena hora.

También se deben sumar a su titánica labor los aportes en torno a la Edad Media española donde se pueden destacar las siguientes obras: Instituciones políticas y sociales del señorío de Asturias (1912), León y Castilla durante los siglos VIII al XIII (1917), España y Francia en la Edad Media (1926), Un feudo castellano en el siglo XIII (1929), En torno a los orígenes del feudalismo (1943), De Carlomagno a Roosevelt (1943), España y el Islam (1943), Otra vez Guadalete y Covadonga (1944), Orígenes de Castilla: como nace un pueblo (1944), Notas sobre los libros leídos en el reino de León hace mil años (1944), La España musulmana (1949-50), Españoles ante la historia (1970), Los reinos cristianos españoles hasta el descubrimiento de América (1979), La España cristiana de los siglos VIII al XI, Las Postrimerías, del pasado hacia el futuro (1981) y Orígenes del reino de Pamplona (1981).

Tengo ante mí, con afectuosas dedicatorias, mientras escribo esta reseña, Los españoles ante la historia y Los reinos cristianos españoles hasta el descubrimiento de América, dos obras esenciales para el entendimiento de nuestra madre patria y de nuestro continente. Como Borges, Sánchez-Albornoz, no se llevó bien con el doctor Américo Castro. En 1957, publicó su estudio España, un enigma histórico, una de las aportaciones más serias y más documentadas que se han hecho sobre el estudio de la Edad Media en España.

Lo recuerdo a don Claudio como un hombre cabal y sincero, inmune a toda forma de fanatismo y distante de cualquier vulgaridad política e ideológica. Como todo destino que se nos permite conocer de cerca, el de Sánchez-Albornoz fue muy singular, amaba la Argentina y legó a este país su selecta biblioteca que, como sucede a menudo, quedó en manos de una infame e indolente caterva de funcionarios oficiales que la condenaron a un húmedo depósito del Ministerio de Educación. Felizmente esos libros se pudieron salvar y fueron retornados a España, donde se encuentran a buen resguardo.

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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