Mientras España está pendiente del futuro de Luis Rubiales y el foco político apunta a Núñez Feijóo y sus intentos de atrapar los 4 escaños que necesita para gobernar, Yolanda Díaz negocia en secreto con unos supuestos juristas para desbrozar el camino y regalar a Puigdemont la amnistía que exige. Y, llegado el caso, también busca la fórmula para convertir en “legal” el intento de golpe de Estado del 1.O y así complacer al prófugo y lograr ese apoyo imprescindible de Junts para que Sánchez pueda gobernar.
En caso de que el líder del PP fracase en la sesión de investidura, el PSOE presentará en el Congreso un proyecto de ley para que se tramitará de urgencia para eludir al Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Pedro Sánchez y Yolanda Díaz lo harán con la misma patraña que los indultos: todo para conseguir la convivencia en Cataluña. Pero ocultarán la verdad: lo único que les importa es gobernar.
Ni la ley, ni la Constitución, ni siquiera la dignidad son obstáculos para Pedro Sánchez. Es consciente de que Puigdemont tiene la llave para su gobernabilidad y hará todo lo necesario para que apoye su investidura. Yolanda Díaz y sus juristas, sin embargo, parecen estar atascados en la fórmula para autorizar la celebración de un referéndum en Cataluña. La Constitución es tan rotunda que resulta casi imposible poder contentar a Puigdemont, al menos por ahora. El prófugo no parece aceptar la oferta de celebrar una mera consulta sobre el Estatuto catalán como cortina de humo para el verdadero referéndum. Pero todo se andará. Puigdemont juega con ventaja y sabe que si de momento se aparca esa posibilidad, ahora podría lograr que se declarase “legal” la asonada del 1-O.
El posible fracaso de Núñez Feijóo en la sesión de investidura pondría a España en manos de Puigdemont. Pues Pedro Sánchez no tiene reparos en hacerlo con tal de seguir en La Moncloa. La ley de amnistía supondrá un golpe al Estado de Derecho y a la propia Constitución. Como ocurrió con los indultos. Pero el presidente en funciones y Yolanda Díaz se ocultarán tras la mentira de que así lo quiere la “mayoría progresista” del Congreso; esto es, de la soberanía popular y luego tendrán la desfachatez de ondear la bandera de la democracia como si les perteneciera. España ya ha sufrido estas sucias maniobras del primer Gobierno Frankenstein. Y si Feijóo no lo remedia, será la hoja ruta del Gobierno Frankenstein al cuadrado durante los próximos 4 años.