www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EN LA FRONTERA

¿Y por qué no el caló?

sábado 09 de septiembre de 2023, 18:43h

Algunos se empeñan cada vez más, en que la confusión reine en nuestro país, aunque sea base de “pinganillos” que van a tener que utilizar nuestros diputados, ante la oferta del “magnánimo” Sánchez para poder expresarse en el hemiciclo, además del castellano, en euskera, gallego y catalán.

Los diputados elegidos en esas tres comunidades autónomas que disfrutan de sus propias lenguas, que yo aplaudo, andan como locos, no sé si de contentos o despistados ante “la que se avecina”, porque para algunos a los que Dios nos le dio la facilidad de palabra, imagínense cuando tengan que conectarse con el aparatito en cuestión, para oír la traducción del compañero o el rival de escaño.

Ahora, además, algunos aragoneses, asturianos y otras gentes de diversos lugares de nuestra bendita geografía piden también a Sánchez “el magnánimo”, la posibilidad de expresarse en sus lenguas. Por eso de ahí nuestra pregunta al “magnánimo”: “¿y por qué no el caló?”.

El idioma caló, también conocido como calé, zincaló o romaní ibérico, es una lengua variante del romaní, que se encuadra dentro del grupo septentrional, subgrupo ibérico-occidental, utilizada por el pueblo gitano, fundamentalmente en España, que no tiene una distribución territorial fija. En nuestro país hay 750.000 gitanos, que han tenido representación en varias legislaturas donde han disfrutado de “abestique”(asiento) y han podido “acaraberar”(hablar) con libertad, pero en castellano.

Ahora cuando el “fachá”(calor) da sus últimos estertores, estos 750.000 españoles pueden reclamar su supuesto derecho a “ezor”(poder) expresarse en su lengua en la alta “gachimbastá”(magistratura), que son las Cortes españolas y poder contar con sus “agualos”(asesores), y poner al día su propia “enjalle”(memoria) histórica y “ertinar”(perdonar) a los que no entienden su peculiar manera de vivir, basada fundamentalmente en la defensa de la familia.

Sabemos que la palabra gitano nos lleva a la desconfianza, ganada muchas veces por culpa de individuos de esa raza que no ha hecho honor a la misma, pero también somos conscientes de que si reclamamos derechos, estos deben ser para todos en este circo, donde hay más payasos que otros artistas y donde la convivencia se empeñan, sea cada vez más difícil.

Al inicio de escribir este artículo, la intención primera era de casi broma, ante la situación que nos llega, pero según he ido avanzando en el mismo, me he dado cuenta que de broma nada. Que el “magnánimo” es capaz de todo con tal de seguir en el poder y por eso anímo a los gitanos españoles a que le pidan lo imposible, que seguro se lo dará. De ahí la petición del caló para el Congreso y que nuestros compañeros periodistas destacados. allí aprendan esa lengua de 750.000 españoles, que trabajan y viven con nosotros y que no son los actores principales de esas noticias que nos hablan todos los días de drogas y de extrañas ceremonias. Los gitanos viven también en la desconfianza diaria hacia los “payos” y por eso les es difícil integrase en una sociedad que les rechaza, también en muchas ocasiones, por su pasado nada agradable.

Particularmente soy contrario a esta estupidez de hablar en todas las lenguas en nuestro Parlamento, pero hecha la misma, “por qué no el caló”. Tal vez, si el “magnánimo” diera el “sí” a esta propuesta, la principal se vendría abajo. O lo que es lo mismo, todos hablarían el idioma común: el castellano, al que yo siempre llamo español.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (9)    No(0)

+
0 comentarios