No pretendo analizar en este artículo la manifestación convocada por el Partido Popular bajo el lema que titula este escrito. Mi ¡basta ya! está dedicado a los últimos sucesos que marcan goles continuos al deporte español, sobre todo al futbol, que sufre situaciones enmarcadas en una lucha de poderes entre los diversos estamentos y al desgaste social que sufrimos todos, por culpa de unos pocos, que son los que dirigen, o lo intentan, a nuestra sociedad.
Un “pico” ha bastado para oscurecer posibles y bastardos acuerdos políticos y para demostrar como todos hemos y estamos atentos a ese tipo de noticias. Para mí, personalmente, el hecho fue muy grave, si no fue consentido, pero ahora comienza el rosario de declaraciones antes de que se inicie un posible juicio que intente aclarar los pasados acontecimientos, que llegarán con opiniones encontradas e interesadas de tertulianos y articulistas en los diversos medios.
Sin embargo, y a pesar del “pico”, para mí el hecho más grave ha sido el de que cuatro canteranos del Real Madrid hayan podido cometer un presunto delito contra la intimidad de una persona. La pregunta que me hago es la siguiente:¿ cómo algunos pueden llegar a esas situaciones? Espero que todo se aclare muy pronto, porque si para muchos, como he oído, el tema es “leve”, para mí es grave ya que se llegan a esas situaciones porque estamos en el borde del abismo donde termina la ética y se cae en el “todo vale”.
Un reciente estudio, publicado hace unas semanas, nos informaba que los niños en nuestro país comenzaban a ver pornografía en los teléfonos móviles a partir de los OCHO años. Sí, han leído bien. Desde los ocho años nuestros niños acuden a la pornografía como un elemento más de distracción y entretenimiento, con unos padres que “pasan de todo” y que “aparcan” a sus hijos ante las pantallas, porque es más cómodo y así no “dan la lata”. Todos hemos visto en restaurantes, como niños muy pequeños con menos de ocho años, manejan móviles y pantallas de tabletas, para que sus padres puedan comer más tranquilos. Pero, ¿qué se puede esperar de unos padres, que también cuando van en pareja a cenar fuera de casa, no se dirigen la palabra porque están enganchados a la pantalla del móvil?
Por desgracia vemos que cada vez hay menos comunicación entre padres e hijos en nuestra sociedad. Por eso, ¿por qué nos extrañamos si nuestros hijos buscan esa comunicación fuera de la familia?
Siento profundamente que unos jóvenes jugadores de fútbol se vean presuntamente involucrados en una fea situación. Pero lo siento todavía más, por todos los niños y jóvenes que forman esa gran escuela de vida que es la llamada “fábrica” del Real Madrid, que han recibido esta noticia como un mazazo. Espero que todo se resuelva positivamente y que esa “fábrica” siga siendo un gran centro de formación en valores, por cierto no solo deportivos.
De ahí mi “basta ya” dirigido a los padres y a todos aquellos que tienen, tenemos, responsabilidades en los medios de comunicación. Hay que ser muy claro en la exposición de los peligros que encierran las nuevas tecnologías, que son el futuro, el buen futuro, que todos deseamos y que esperamos para las generaciones venideras, que tienen a la vuelta de la esquina la inteligencia artificial que no se librará de la pornografía seguro que de una manera mucho más explícita.
¡Basta ya!, por tanto.