“Ha sido un desastre. Lindsay aparecía cada día con un séquito. Fumaba las 24 horas, siete días a la semana y después de que se fuera tuvieron que volver a pintar su camerino“, ha declarado uno de los miembros del equipo, según recoge "The New York Post". Este miembro del equipo asegura que la actriz “cortaba obsesivamente fotos suyas como si estuviese creando una especie de álbum“. Es más, según indica, “se negaba a estar en el set hasta que America también estuviese presente, como si se tratara de un juego de poderes“.

Los detalles alcanzan tintes escabrosos. Un ejemplo se encuentra en la grabación del capítulo "Bragas de abuela", en el que Betty bajaba la parte inferior de la ropa del personaje de Lohan. Cuando lo hizo, todo el equipo se encontró con que “Lindsay no llevaba ropa interior”. Un amigo de Lohan lo desmiente: “Siempre lleva ropa interior”. Además culpa a Ferrera del desencuentro de ambas intérpretes: “Estaban ensayando y se supone que America no tenía que bajarle nada a Lindsay, pero lo hizo. Lindsay quedó tan avergonzada que empezó a llorar“.
En cuanto al desorden del camerino, este amigo culpa a los integrantes de la serie "The Fringe", que también lo utilizaron, además de limitar la presencia del séquito de la celebrity a “su asistente y manager Samantha Ronson” y a “su publicista”. Esta amistad acusa a Ferrera, según recoge The New York Post, de haberse portado “mal con Lindsay”. “Los productores le dan demasiado poder, así que Lindsay no ha grabado los dos últimos episodios porque no le gustaba a America y la echado“. En el otro lado, todo son sonrisas. El representante de la protagonista asegura que America “está agradecida por haberla tenido en la serie”. Incluso emplaza a los espectadores a que vean “lo buenos que son estos episodios”.