La objetividad que debe presidir el periodismo serio exige reconocer el éxito de Pedro Sánchez en...
La objetividad que debe presidir el periodismo serio exige reconocer el éxito de Pedro Sánchez en la cumbre europea de Granada. Como ocurrió con la convocatoria de la OTAN, todo ha estado perfectamente organizado. Tengo constancia directa de la satisfacción de varios jefes de Estado y de Gobierno. El Ejecutivo español se ha esforzado porque todos ellos vivan unas jornadas de tranquilidad y de trabajo efectivo. Además, las Fuerzas de Seguridad españolas han hecho un impresionante despliegue en una época en que el orden público se ha resquebrajado en algunos países de Europa. Aparte de la cutrez de no invitar a la alcaldesa de Granada, Pedro Sánchez se ha desvivido por complacer a todos. Su Majestad el Rey ha robustecido una vez más la imagen de España y el marco elegido para la reunión ha sido un acierto. El pueblo granadino se ha sumado al éxito. Y todo ello, así hay que reconocerlo, ha constituido un notable triunfo personal para Pedro Sánchez.
A pesar del brexit británico y de ciertas debilidades salvables, la Europa unida y el área del euro gozan de esperanzadora salud. Los extremismos estériles que, sobre todo desde la ultraizquierda, acosan la política nacional de muchos países no han podido derrotar a la moderación, aunque España sea precisamente una de las naciones que más inquietan, por una política nacional convulsa y alarmante.
Pero hoy no es día para el reproche sino para el aplauso. Además de proporcionar información contrastada, los medios de comunicación impresos, hablados, audiovisuales y digitales no pueden olvidar su función como contrapoder. Es decir, deben alabar al poder cuando el poder acierta; deben criticar al poder cuando el poder se equivoca; deben denunciar al poder cuando el poder abusa. Y en este caso el poder político ha acertado. Justo es reconocer el éxito personal de Pedro Sánchez ante el órdago granadino.