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A prepararse para el regreso de Trump a la Casa Blanca

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
viernes 17 de noviembre de 2023, 19:25h
Actualizado el: 17/11/2023 19:42h

La política en Estados Unidos tiene mucho de liberal, aunque no en términos filosóficos sino más bien en función de muchas libertades que en otras democracias han sido reguladas con precisión. El expresidente Donald Trump se encuentra metido es una larga lista de conflictos en tribunales, pero tiene el derecho de seguir ejerciendo con libertad sus actividades políticas. Y puestos en absurdos medio kafkianos, tendría derecho a regresar al poder en 2024 a pesar de algunas acusaciones comprobadas.

A prácticamente un año de las elecciones presidenciales el primer martes de noviembre de 2024, el ambiente electoral se ha calentado por adelantado, sobre todo por la decisión de Trump de regresar a la Oficina Oval de la Casa Blanca, después de las elecciones del 2020 que ganó el demócrata Joseph Biden y de una lucha desde entonces de Trump por descalificar el resultado electoral y seguir clamando que fue víctima de un fraude.

A pesar de que a Trump le han fincado un sin número de expedientes judiciales, el más importante se localiza en el señalamiento de que él, en persona, dirigió el asalto de grupos radicales al Capitolio el 6 de enero de 2021 para impedir la calificación final de Biden y su declaratoria del presidente electo. Pero como el sistema judicial americano es bastante singular, varios de los líderes medios que encabezaron la instrucción violenta y armada al Capitolio han sido sentenciados, pero no se ha podido establecer y probar en tribunales que Trump hubiera sido el jefe del alzamiento violento.

El escenario electoral de 2024 aparece perfilado ya en encuestas: el presidente Biden encabeza la lista de aspirantes demócratas, sin que ninguna otra figura pudiera hacerle sombra, a excepción de que siguen moviéndose en las sombras apoyos para proyectar a la exprimera dama Michelle Obama como candidata, aunque en términos políticos estaría careciendo de una sólida posición aspiracionista. La vicepresidenta Kamala Harris, que había sido designada como virtual sucesora, inclusive antes de terminar el primer periodo, sigue estancada en el sótano de las expectativas electorales y no tiene reconocimiento político hacia su figura.

Del lado de los republicanos, Trump aparece en primer lugar en las preferencias del voto, con una tendencia arriba de 50% y en segundo lugar le sigue el gobernador de Florida Ron DeSantis abajo del 10%. El bloque de aspirantes republicanos puede resumirse en ocho personalidades, pero ninguna con suficiente fuerza como para desbancar a Trump, no califican como sustitutos si Trump es inhabilitado y ninguno de ellos tendría capacidad para darle la pelea electoral a Biden o a cualquier demócrata.

En este escenario, las dos grandes instancias de manipulación electoral están ya perfiladas: el discurso antinmigrante de Trump y las maniobras políticas del expresidente Obama, ahora no tanto para impulsar a su esposa, pero sí tratando de convertirse en el gran líder ideológico demócrata, aunque su carisma es más mediático que de manejo de estructuras de poder.

Las tempranas tendencias electorales registradas en encuestas están cerrando el año con una ventaja menor a 5 puntos porcentuales a favor de Trump, pero en medio de un desgaste personal de Biden, una campaña exitosa contra su edad y lucidez mental y el estallamiento de conflictos mundiales que están afectando el predominio estadounidense en el escenario internacional. Los primeros cálculos revelan que el presidente Biden --más como funcionario que por su edad-- no tiene capacidad para gestionar de manera simultánea las guerras en Ucrania y en la franja de Gaza, sobre todo por la decisión de la Casa Blanca hoy de que no quieren desplegar tropas activas en las zonas de conflicto.

En la agenda americana de Estados Unidos también podría tener un factor importante la falta de control y liderazgo de la Casa Blanca en la comunidad de países latinoamericanos y caribeños, sobre todo porque el abandono de la plaza desde 1991 por la disolución de la Unión Soviética y el fin de la guerra fría hicieron descuidar el reacomodo ideológico en países dependientes económicamente de EU, pero reacios a aceptar dominios imperiales. También con la negativa de desplegar tropas en países políticamente conflictivos, el espacio latinoamericano rompió a cualquier tipo de dependencia con Estados Unidos y encontró una salida no cubana ni marxista-leninista en regímenes de tipo populista que pudieran definirse de manera muy sencilla: sistemas económicos capitalistas, con dominio de la empresa privada y dependencia del comercio con Estados Unidos, pero con jefaturas sociales internas a partir de liderazgos personales que han explotado ese viejo vicio latinoamericano de subordinación a jefes fuertes.

Hasta ahora, varios países importantes de América Latina tienen caminos ajenos al dominio imperial de Estados Unidos: México como principal vecino y aliado, la vieja Cuba castrista, los tres países centroamericanos con direcciones populistas, Venezuela poschavista, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Brasil, y el deterioro político y social de Haití y Jamaica están fuera del control americano.

La Casa Blanca tenía muy bien aceitada su maquinaria de control ideológico, económico, comercial y militar sobre América Latina y el Caribe, pero nunca pudo desarrollar una estrategia de alianza política que le hubiera permitido liderar cambios en las jefaturas locales. El populismo le quitó capacidad de control a Estados Unidos sobre la región y ahora una derecha no estadounidense y radical pudiera estar merodeando algunas naciones que forman parte del equilibrio regional, como es el caso de Argentina y su próxima votación decisiva de presidente de la nación.

El escenario internacional estaría beneficiando a Trump frente a un Biden cansado, desconcentrado y sin aparato de poder funcional sobre los acontecimientos regionales y mundiales. De ahí la percepción de que habría que estar preparado para el regreso de Trump a la Casa Blanca otros cuatro años.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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