Lo que faltaba. Las granjas de pollos y pavos se ponen en huelga "indefinida" en plena Navidad. Y es que estaban tardando nuestras queridas aves de corral en dar el cante. Mi buen amigo Melitón Vernalgas me lo tenía advertido hace algún tiempo. Creo haberme referido a él en otras ocasiones. Melitón es sexador de pollos desde que se licenció en la prestigiosa Escuela Zen Nippon, de Nagoya. Tres años de carrera hasta graduarse como “Maestroespecialista en rabel de aves de corral”. Hombre muy experimentado en su labor con increíble porcentaje de aciertos en lo de asignar el sexo de cada nueva criatura que pasa por sus manos. Una especie de matrona avícola. De ahí que conozca a fondo el sentir de las aves cuando éstas se muestras inquietas. Hace algún tiempo me advirtió que a las granjas avícolas no les salen las cuentas; ya saben, eso tan conocido de trabajar a pérdidas. Y claro, las aves en cuestión no se dejan “meter mano” y se rebelan con las nuevas políticas del gobierno Sánchez.
Los pollos de hoy en día son seres muy instruidos. Mi amigo me cuenta que casi todos ellos han leído a George Orwell y su obra “Rebelión en la granja”. Dicen estar preparados para actuar contra este gobierno del cual para nada se sienten respaldados. La vida en sociedad se hace cada vez más difícil y esto trasciende a todos los estamentos, de ahí que hasta el pollo, una vez salido del cascaron, pretenda hacer valer su oposición al poder establecido. Cosa que alabo el gusto, es más, lo de piar no conduce a ninguna parte. Hay que pasar a la acción y no es cosa de broma porque según mis fuentes hay 33.000 millones de pollos en el mundo y un efecto llamada de apoyo por parte de suscolegas españoles podría originar una de las gordas. Imaginemos a miles de millones de pollos frente a la Moncloa: “No a la amnistía”, “Pedro, estás rodeado” “Yolanda, prometes más que andas” “Queremos una paga no contributiva” “Viva la Constitución” “Viva España” e incluso, ya puestos: “Puigdemont, a prisión”y“No a la tala” (perdón, este último pollo se ha colado. Es de otro artículo).
Como sabrán, “Rebelión en la granja” es una estupenda alegoría sobre el poder y su influencia en las personas evocando la gestión de la URSS así como las consecuencias de las ideologías comunista y totalitaria tras la Revolución Comunista de 1917 y la era estalinista posterior. En resumidas cuentas que la especie avícola española es conocedora de lo que se avecina con la nueva revisión de la Ley de Bienestar cuyo actor principal es precisamente el pollo. De ahí se desprende que el futuro de estas aves se ensombrezca de manera tan preocupante como también la nuestra en calidad de ciudadanos libres e iguales.
La modificación de la citada ley establecería que las empresas dedicadas a la crianza de pollos están obligadas a disminuir en un 30% la superficie de sus granjas. A su vez, la Comisión Europea propone eliminar el uso de jaulas en la producción de carne de conejo, cerdo y pollo, lo que ha generado una gran preocupación entre los ganaderos españoles, que alertan del impacto económico que tendrían las medidas. Pero, sobre todo, de cómo repercutirá el aumento de los costes al precio del consumo.En consecuencia, habría que reducir la densidad de estos animales. O sea, tanto los pollos como los granjeros o cierran el negocio por el impacto económico imposible de asumir o la sombra de las nacionalizaciones pudiera sobrevenir por extravagante que esto pueda parecer. Y a partir de ahí, pues ya se sabe, el gobierno nos dará pollo, cuando, como y a bien disponga la autoridad estatal.
Según mi amigo Melitón, Si Pedro Sánchez mantiene su política hecha de hieles y a horma de favores a envilecidos sorbedores de caudales ajenos, los pollos emigrarán a Portugal, país vecino y amigo en donde reina el bienestar social. De hecho ya hay pollos que han aprendido a piar en fado portugués. Ahí lo dejo.