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TRIBUNA

Con una luz de esperanza o haciendo equilibrio ante el abismo

lunes 18 de diciembre de 2023, 20:38h
Actualizado el: 18/12/2023 20:58h

En la liturgia del flamante Gobierno, que encabeza el presidente Javier Gerardo Milei, se puso en movimiento una mística que parece repetir aquella consigna del “vamos por todo”, igual de intensa, pero formulada en dirección contraria, tan usada en su momento por la doctora Kirchner; ahora, La Libertad Avanza expresa un estilo desconcertante y diametralmente opuesto, que propone una revolución conservadora con medidas pragmáticas. El Ministro de Economía, excesivamente didáctico, le explicó a la gente común que el problema esencial de la crisis económica consiste en los despilfarros perpetuos del Estado y no en la inflación o el valor del dólar, que son pura consecuencia del déficit fiscal.

Uno de los rasgos novedosos de la nueva derecha gestualmente libertaria, es que se interpreta a sí misma como parte de un proceso histórico donde Milei, menos como jefe de un equipo de tecnócratas, encarna a un líder abrazado a una milicia que lo muestra como el protagonista de ideas enlazadas a una tradición cuya meta parece ser la utopía. Su poder de persuasión es una suerte de secuencia que, por momentos, bordea lo religioso exhibido como un plan de salvación. Pero ahora viene lo concreto, el abanico de frentes dificultosos que se deben resolver para seguir adelante.

En su discurso inaugural como Presidente de la Nación -ante la presencia del Rey de España y de Volodimir Zelensky, el presidente de Ucrania; además de otros mandatarios de nuestra América-, en las puertas del Congreso, como se preveía, se mostró convencido y convincente; a la vez que disruptivo y cargado de ideología. Explicó allí con detalles “de dónde venimos” y “hacia dónde vamos”. Para esa epopeya ofreció una periodización que lo retrotrajo a la historia. “En 1816 -afirmó- con la declaración de independencia, se empezó a desplegar la epopeya de la libertad, cuya doctrina fue elaborada con una marcha ascendente que, por desgracia, se interrumpió hace casi 100 años. Desde entonces, el progreso fue capturado por el colectivismo que promovió una clase política parasitaria, defensora de un modelo que lo único que genera es pobreza, estancamiento y miseria”.

Con contundencia hizo ver con cifras precisas que la nueva administración promete reconectar con aquellas fuerzas del siglo XIX, emancipando a la sociedad del yugo de la “casta nefasta”, como califica él a la política. Milei no pudo ser más explícito en la promesa de un reordenamiento doloroso que justificó pintando el oscuro cuadro de la herencia recibida. Agregó que la desmesurada emisión monetaria fue tan pavorosa que dejará una onda expansiva con al menos 24 meses de inflación. Al comienzo del programa, alertó, se estará peor. Pero al final la economía tendrá un relanzamiento promisorio. La multitud que lo acompañó, gritaba en tanto “motosierra”. Sin duda, el nuevo presidente habrá corroborado en ese canto lo que le dicen las encuestas con un 60 por ciento de imagen positiva.

La contundencia del planteo del Presidente argentino no despejó, sin embargo, las dudas y más de uno se sigue preguntando, ¿cómo se realiza esa reconversión de la macroeconomía en un país arrasado por la anterior administración? Explícito, Milei reiteró que no habrá más emisión de dinero y que el Tesoro tomará los pesos que las entidades financieras tienen a resguardo en el Banco Central, y que a través de un nuevo bono que será susceptible de ser negociado en Wall Street se detendrá ese déficit; esta vez sin financiación ni emisión de desvalorizado dinero, pero sí con los ahorros de los depositantes (o de ciertos depositantes; sobre todo empresas que se suponen con grandes tenencias de dólares y con una clase media que los escamotea para proteger sus ahorros). Interrogantes que quedaron eclipsados por un fenómeno novedoso: la atracción internacional que representa su ascenso a la primera magistratura de la Argentina. Hacía tiempo que el narcisismo argentino no se sentía tan halagado por la mirada hacia un campo que no fuera el deportivo; aunque, como siempre que se insinúa un proceso reformista conviene preguntarse quiénes son y qué consistencia asumen los protagonistas.

Con todos sus interlocutores Milei continúa repitiendo la misma propuesta que lo llevó al Gobierno: reducir el desequilibrio fiscal congelando el gasto. Ahora bien, ¿cómo enfrentar el frente judicial, con cajas propias y jugosos privilegios cuyos sueldos y jubilaciones se actualizan cada tres meses? Y, ¿cómo ajustará a diputados, senadores, concejales y todo el arco político (“la casta”), un sector que, por lo menos, en el orden nacional absorbe más del 50 por ciento de las erogaciones del Estado y está beneficiado por más que generosas cláusulas de indexación; todo esto sin contar a funcionarios con cargos políticos menores que medran del Estado. Poniendo como paradigma la flota de automóviles oficiales asignados con abundancia de choferes y guardaespaldas, o con una Biblioteca del Congreso Nacional, que suma más de tres veces la cantidad de empleados que tiene la Biblioteca Nacional de Madrid, con miles de libros menos, por supuesto. Ponemos como ejemplo esos frentes al parecer, todavía, invulnerables.

El Presidente también está al tanto de su propia fragilidad y cabe la pregunta: ¿cómo se manejara con un Congreso en el que tiene minoría? No entendemos cómo se le pasó por alto y no la expuso con su clásica cita de El libro de los Macabeos que trajo a colación en su discurso exaltando que “el éxito que no depende de la cantidad de soldados, sino del auxilio de las Fuerzas del Cielo”), y arrancó lágrimas en los Rabinos presentes.

¿Son estas las caras del nuevo oficialismo liberal-libertario? En cierta forma sí; aunque falta quizá la más ardua: enfrentar la calle en manos de las organizaciones piqueteras, la Central Obrera y un Peronismo que mostrando los dientes se salen de la vaina.

Ante ese panorama no es fácil sentirse optimista. Son demasiados los sectores subsidiados y las calles de la ciudad son su centro de operación. Se los podrá contener aplicando la ley. La ex candidata presidencial Patricia Bullrich, actual Ministra de Seguridad, ya ha tomado medidas drásticas y los enfrenta con decisión. La moneda está en el aire y el próximo 20 de diciembre se jugará a suerte y verdad la primera prueba, que se perfila con la convocatoria a una marcha.

Juan Domingo Perón, que tenía un glosario completo de apotegmas para esgrimirlo en cada ocasión, se reiteraba afirmando que “dentro de la ley todo; fuera de ella nada”. Pero también advertía que “los ranchos se construyen con paja, barro y un poco de bosta, justificando de este modo la integración elemental y heterogénea.

Javier Gerardo Milei, hombre sencillo, realista y entusiasta, ha perdido para algunos de sus partidarios, cierta identidad al apartarse de su pregonada dolarización y del cierre del Banco Central. Pero aún se basa en su promesa de “shock” y, más aún en las cruciales y dramáticas amputaciones para alcanzar un recorte presupuestario de al menos el 5 por ciento. Falta saber, no obstante, quién pagará ese ahorro: trabajadores, jubilados, beneficiarios de planes, empresas subsidiadas, etcétera, etcétera; al parecer se repartirá entre todos. ¡Ojalá así sea! Otro interrogante que se hace más de un ciudadano argentino, que se agarra la cabeza o el bolsillo desfondado por los incesantes y generalizados aumentos; sobre todo el que lo votó acaso con menos entusiasmo que hartazgo por lo anterior, parece apoyarlo en las transformaciones emprendidas.

Los ajustes son descarnados y decisivos, pero habrá que consumarlos y sostenerlos en el tiempo para que esta insólita revolución de derecha empiece a dar sus frutos. Mientras tanto sus furiosos enemigos predicen un estallido social de inciertas consecuencias. Cambiar los usos no es corregir los abusos y, de lo que se trata, es de eso nada menos. Sin ser agoreros, el riesgo está latente a la vuelta de la esquina y no solo la fe o un acto religioso podrá detenerlo.

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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