Estaba cantado que Puigdemont iba a torturar sistemáticamente a Sánchez. Que la relevancia de sus 7 escaños convertiría al Gobierno en rehén del prófugo de Waterloo y que la nueva legislatura supondría un largo y tortuoso camino para la estabilidad política. Y así ha sido. Antes del comienzo de la actividad parlamentaria de esta semana, Junts ha anunciado que votará en contra de la convalidación de tres decretos, entre ellos el llamado “Ómnibus”, que afecta a la ley de amnistía, además de las medidas anticrisis para frenar la inflación o subir los subsidios por desempleo. Y, el presidente está a punto de sufrir su primer revolcón en el Hemiciclo si no es capaz de corregir a tiempo los artículos que molestan al golpista fugado de la Justicia. Pues, como ya anunció, el PP no está dispuesto a salvar el pellejo de Sánchez después de haber pactado su Ejecutivo con los separatistas.
Puigdemont, así, se convierte en el protagonista del comienzo de la legislatura y advierte a Sánchez de que tendrá que abandonar La Moncloa si no cumple escrupulosamente con todas y cada una de sus condiciones; la principal, una rápida tramitación de la ley de amnistía que le permita volver a España como si se tratara de un héroe. Luego, como también está cantado, vendrá la exigencia de la celebración de un referéndum de autodeterminación. Porque Junts no se comporta como ERC, que utiliza a Rufián en la tribuna de oradores como perro ladrador, pero, a la hora de la verdad, lleva a Sánchez bajo palio ante el riesgo de que “la ultraderecha” llegue al poder.
Puigdemont, en efecto, tiene a Sánchez atrapado bajo la bota. Y está dispuesto a utilizar sus 7 escaños de oro para mandar en el Congreso desde Waterloo. La amnistía y el referéndum son sólo los dos primeros requisitos para que el presidente siga en La Moncloa. Pero la lista de exigencias es interminable. Para permanecer en el poder los 4 años de legislatura, el Gobierno se verá obligado a desguazar la Constitución y trocear España. El gran peligro, como siempre, es que el líder del PSOE lo haga para cumplir con las exigencias del golpista.