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LA CAMELANCIA DE LOS ASESORES DE SÁNCHEZ

martes 16 de enero de 2024, 13:42h
Enrique Morales en The Objective proporciona una información contrastada. Pedro...

Enrique Morales en The Objective proporciona una información contrastada. Pedro Sánchez disponía en julio pasado de 869 asesores, casi el 50% más de los que tuvo Mariano Rajoy. Con un cinismo elevado al cubo, con un abuso de poder denunciable, los partidos políticos, no sólo el PSOE, en cuanto ocupan parcelas de poder, además de nombrar a amiguetes, parientes y enchufados para altos cargos innecesarios, proporcionan a sus paniaguados suculentos puestos de asesoramiento. En ellos, salvo alguna excepción, el asesor se dedica con entusiasmo a no hacer nada y a disfrutar del enchufe y la prebenda.

Se comprende que, en las estadísticas serias, los partidos políticos ocupen de forma sistemática uno de los tres primeros lugares entre los diez grandes problemas que agobian a los españoles. Existe conciencia clara de que sobran la mitad de los funcionarios públicos, las dos terceras partes de los altos cargos, la mayoría de las empresas púbicas y casi todos los asesores. Enrique Morales se refiere, en su excelente información, al caso paradigmático: el disparatado número de asesores de Pedro Sánchez. Pero sin regatear al sanchismo su eficacia en la camelancia de los asesores habrá que convenir que todos los partidos políticos, no sólo en el Gobierno de la nación, también en las Autonomías y en los Ayuntamientos, se dedican a complacer a sus paniaguados. Se han convertido en agencias de colocación. Y la ciudadanía está harta de pagar, a través de unos impuestos casi confiscatorios, los enchufes y los compromisos de los políticos. Tan lamentable resulta la situación que son muchas las ciudadanas, muchos los ciudadanos que se manifiestan contra los partidos políticos como ya ocurrió en los años veinte del siglo pasado. Conviene no olvidar que el acoso a los abusos de los partidos en el siglo XX condujo al fascismo en Italia, al estalinismo en Rusia, al nazismo en Alemania, al franquismo en España, al salazarismo en Portugal... De ahí el cuidado que es necesario tener al denunciar la situación actual porque los totalitarismos son peores, mucho peores que los abusos democráticos. De lo que se trata es de democratizar seriamente a los partidos políticos y de establecer una legislación que les impida gastar un euro más de lo que ingresan a través de las cuotas de sus afiliados. No soy tan ingenuo de creer que la fórmula se hará viable. Desgraciadamente, deberemos soportar durante mucho tiempo la camelancia de los asesores y los abusos de los partidos en su tenaz papel de agencias de colocación.