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LECCIÓN DE FELIPE GONZÁLEZ A PEDRO SÁNCHEZ

miércoles 17 de enero de 2024, 13:57h
Si en 1996, el socialista Felipe González hubiera decidido pactar con el comunista Julio Anguita...

Si en 1996, el socialista Felipe González hubiera decidido pactar con el comunista Julio Anguita habría continuado en el poder durante una quinta legislatura consecutiva. Conforme a lo que hacían los partidos socialdemócratas europeos, el líder del PSOE renunció a la alianza con la extrema izquierda y cedió el palacio de la Moncloa a José María Aznar. Fue el último gesto de un político que durante casi 15 años se acreditó como el mejor hombre de Estado de la España del siglo XX. Por mucha distancia ideológica que se interponga con Felipe González -y la mía es y siempre ha sido considerable- la objetividad exige reconocer la coherencia ideológica y política del expresidente y su alta calidad de hombre de Estado.

Es decir, lo contrario de Pedro Sánchez, el socialista dispuesto a pactar con quien le convenga para permanecer sentado en la silla curul de Moncloa. Desde una ancianidad especialmente lúcida, Felipe González, con máximo respeto a su condición socialista y a su partido el PSOE, ha arremetido contra no pocos de los acuerdos, pactos y componendas de Pedro Sánchez.

En CaixaForum y en conversación con Eduardo Madina, el histórico socialista ha reiterado su rotunda oposición a la amnistía. No se trata sólo de si la amnistía es constitucional o no. Se trata de que conceder la amnistía a cambio de siete escaños no tiene éticamente un pase. Se trata de que redactar la Ley de Amnistía con la pluma de los propios delincuentes amnistiados constituye un despropósito inaceptable. Felipe González ha calificado a la operación que se perpetra en el Congreso de los Diputados como una “autoamnistía” y una grave agresión a la Constitución. El expresidente del Gobierno sumó su indignación a la que le produce la vejación a los jueces, sobre todo a Llarena y Marchena, que protagonizaron de forma impecable un proceso garantizado por la independencia de su ejercicio profesional, vapuleado ahora por Pedro Sánchez y su decisión de amnistiar a unos delincuentes juzgados con todas las garantías del Estado de Derecho. Defendió Felipe González la independencia judicial y también el discurso navideño del Rey Felipe VI contra el que “salieron en tromba” los dirigentes separatistas.

Lástima que en Moncloa no se escuche la voz de Felipe González, tan ecuánime, tan cargada de experiencia, tan sinceramente socialista, tan independiente.