Un gol en el descuento evitó el pinchazo de los colchoneros en otro partido discreto (2-1). El orden vallecano bastó para controlar el duelo hasta el desenlace. Debutó sin éxito Vermeeren.
Volvió el Atlético este miércoles al Metropolitano para jugar el partido aplazado por la disputa de la Supercopa de España. El pasado fin de semana derrotó en casa al Valencia, hecho que le permitió regresar a puestos de Liga de Campeones. Y en esta noche debía derrotar al Rayo Vallecano para mantenerse en dicho estatus, ya que el Barcelona había ganado su encuentro por la tarde. Así las cosas, a Diego Pablo Simeone no le entraron prisas por la clasificación de LaLiga y priorizó el reparto de descanso ante lo que les viene: derbi en el Bernabéu (domingo) y las semifinales de Copa (miércoles). El contexto es muy exigente y necesita que toda su plantilla participe del derroche. Aunque le cueste algún que otro disgusto similar al primer tiempo visto en este envite.
El conjunto que entrena Francisco Rodríguez sufre de un mal de complicada gestión. Le faltan goles. Esta dolencia empuja al equipo cada vez más abajo en la tabla con el paso de las jornadas. Pero el representante de Vallecas posee algunas virtudes notables, como su capacidad defensiva y su competitividad lejos de la calle Payaso Fofó. Se han erigido en una de las mejores zagas a domicilio y con eso basta para que no le quemen todavía las llamas del infierno. Esa consistencia les condujo con empate al descanso en esta pugna ante el coloso colchonero. Con más posesión (54%), más saques de esquina lanzados y mismos remates que el ilustre rival (cinco).

Gobierno del Rayo
Empezó mejor el Rayo en su manejo del cuero y de los espacios. Presionó con valentía y con la línea defensiva adelantada. Su intensidad sorprendió a un colectivo local un tanto frío en el que debutó Arthur Vermeeren, la perla belga de 18 años recién llegada, pero al mediocentro se le notó verde y no se atrevió a mucho más que a jugar con pocos toques y en horizontal. Su tímido estreno perjudicó a su escuadrón -fue suplido al descanso-, mas hay que darle tiempo. Lo que no admite paciencia a estas alturas del curso es el rendimiento guadianesco de sus compañeros. Una vez más regalaron 45 minutos y su primer intento llegó en el minuto 20, cuando Memphis Depay conectó una volea en un difícil escorzo en el área. Le costó mucho a los rojiblancos encontrar a sus delanteros de cara a la portería rival.
El que mejor se desempeñó en la tarea del desequilibrio fue Rodrigo Riquelme. Le dio la noche por su banda a Ratiu, con desparpajo para encarar y con un par de centros afilados. En sus botas estuvo el cambio de ritmo, si bien el llegada más clara en la media hora inicial perteneció a Correa, que topó en el cuerpo del meta Dimitrievski un mano a mano angulado -minuto 23-. La acción nació de un regate espléndido de Pablo Barrios en la medular (ruleta que anuló a dos contrincantes). El canterano quiso ser participativo, si bien volvió a dejar desajustes tácticos jugando como pivote central. Con todo, el mejor jugador local antes del paso por vestuarios no fue otro que Reinildo Mandava. Seguro en el cierre como tercer central, tapó casi todo lo que le llegó y, además, cabeceó el 1-0 en un córner botado por Riquelme.
El VAR analizó el agarrón del jugador mozambiqueño a Lejeune y dio validez a su primera diana con la elástica rojiblanca. Demasiada penalización para los vallecanos, que habían controlado con eficacia el juego. Les faltó amenaza arriba, como no puede ser de otro modo si en punta no disponen de un delantero venenoso. Camello pelea bien y es fundamental en la presión, pero los goles no se le caen de los bolsillos. Esa labor está repartida en el bloque 'rayista' (dentro de la sequía generalizada) y el más atinado es Álvaro García. El atacante andaluz se ha perdido algunos partidos y cuando juga se nota. En el Metropolitano subrayó su relevancia en el minuto 42, con un zurdazo cruzado excepcional y ajustado desde la frontal que perforó el arco de Oblak. La guinda a maniobra limpiada por el fino Isi Palazón y finalizada con el centro atrás de Chavarría.

Se marcharon los colchoneros al camarín contrariados. No produjeron mucho en ataque -les anularon un gol de Correa por fuera de juego previo, minuto 28- y el Rayo había llevado la iniciativa. Duro balance para Simeone, que no esperó al minuto 60 para dar un volantazo. Había metido a Nahuel Molina -para dar vuelo a Llorente, que había sido inutilizado por el doble lateral compuesto por el 'Pacha' Espino y Chavarría- y ejecutó un triple cambio en el que comparecieron Griezmann, Samuel Lino y De Paul. Se acabó el tiempo para las probaturas, aunque el 'Cholo' recibió de forma automática una escapada de Álvaro García que Oblak salvó al leer la vaselina que intentó el delantero visitante -minuto 61-. Y minutos después pidieron penalti los visitantes por una posible mano de Reinildo.
Poco de Griezmann basta
Tan nublado estaba el horizonte que el técnico local quemó las sustituciones en el minuto 69, con la entrada de Koke y la salida de un gris Saúl Ñíguez. El espectacular orden y compromiso de los vallecanos había funcionado a pleno rendimiento hasta entonces. Lograron los 'rayistas' mantener la igualdad hasta el desenlace, todo un triunfo de responsabilidad compartida con la flacidez local. Y Francisco quiso refrescar piernas y claridad dando la alternativa al sabio Trejo y a De Frutos, suficiente talento para extender la anestesia. Y para picar, como en el remate fallido del centrocampista segoviano y en el centro-chut del debutante Miguel Crespo que rozó el poste -minuto 79-. El fichaje invernal, cedido desde el Fenerbahçe, gozó de impacto inmediato.
Bordeó la remontada el Rayo con una versión muy buena de Chavarría por izquierda. No lo consiguió pero sí logró exprimir a los favoritos hasta el final, segmento en el Griezmann apareció, dentro de su estado actual de cansancio. Comenzó a despegar con su movilidad entre líneas y con un zurdazo estrellado en el lateral de la red. Su clarividencia en la distribución provocó el eslalon de Barrios que concluyó en gol anulado a Depay -por fuera de juego, minuto 82- y una asistencia punzante desde la banda que facilitó el derechazo de Memphis que se le coló a Dimitrievski por bajo -minuto 91-. La dosis imprescindible para que el Atlético llegue a la orilla y siga en la pelea.
Ficha técnica
2- Atlético: Oblak; Reinildo, Hermoso, Witsel; Rodrigo Riquelme (Samuel Lino, min. 68), Saúl Ñíguez (Koke, min. 69), Barrios, Vermeeren (Nahuel Molina, min. 45), Marcos Llorente (Antoine Griezmann, min. 68); Correa (De Paul, min. 68) y Memphis Depay.
1- Rayo: Dimitrievski; 'Pacha' Espino, Lejeune, Aridane, Ratiu (Balliu, min. 65); Óscar Valentín, Kike Pérez (Miguel Crespo, min. 65), Chavarría, Isi Palazón (De Frutos, min. 76); Álvaro García (Trejo, min. 76) y Camello (Falcao, min. 83).
Goles: 1-0, min. 35: Reinildo; 1-1, min. 42: Álvaro García; 2-1, min. 91: Memphis Depay.
Árbitro: César Soto Grado. Expulsó a Francisco Rodríguez y amonestó a Kike Pérez, Isi Palazón, Chavarría y Diego Pablo Simeone.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 20ª de LaLiga, disputado en el estadio Metropolitano (Madrid). Este encuentro fue aplazado por la disputa de la Supercopa de España.