La mayoría de ustedes habrá ya adivinado que la persona a la que se dirige la pregunta del título de esta novela es la doctora Elena Francis, voz radiofónica de la posguerra española. El Consultorio de Elena Francis, el programa de radio emitido desde Radio Barcelona entre los años 1947 y 1966, y después desde Radio Peninsular y Radio Intercontinental, hasta el 84, estaba dirigido a un público mayoritariamente femenino y basado en un esquema simple: treinta minutos contestando las cartas íntimas y anónimas que, a cientos, dirigían a “su amiga Elena” mujeres de toda España, buscando consejo o consuelo. Las cartas abarcaban infinidad de temas, pero prevalecían las consultas de tipo sentimental.
Las mujeres hacían sus confidencias y preguntaban qué hacer ante determinadas situaciones complicadas y la doctora Elena Francis, con muy buenas y cariñosas palabras, les guiaba por el estrecho camino del nacional catolicismo machista de sumisión femenina. Si te pega, te aguantas. Si es homosexual, disimulas. Si te has quedado embarazada, te casas. Si no le quieres, reza. El caso es que la doctora Elena Francis ni siquiera existió nunca, pero a lo largo de los 36 años en los que el programa se mantuvo en antena, la guía de conducta trazada por su equipo de redactores, bajo censura, tuvo una influencia enorme en la población y la voz de Elena se convirtió en la voz femenina del régimen franquista, marcando la conducta intachablemente mojigata de la mujer ejemplar.
En 1952 el programa estaba alcanzando su máximo apogeo. La escritora y periodista Marga Durá (Barcelona, 1971) ha escogido esta fecha y este ámbito de la radio para escribir una novela histórica que se centra en el impacto que tuvo en la ciudad el XXXV Congreso Eucarístico Nacional, un acontecimiento que se celebró en Barcelona durante los últimos días del mes de mayo y al que asistieron más de quince mil sacerdotes y cientos de miles de personas, incluidos Francisco Franco y Carmen Polo.
Toda la novela, de más de seiscientas páginas, se desarrolla en veinte días. Se desenvuelve en capítulos que narran los acontecimientos de mañana/tarde/noche de las diferentes jornadas y escenas que discurren paralelamente en distintos ambientes. De esta manera, se logra transmitir una amplia visión de las diferentes, o muy opuestas, formas de vivir una circunstancia precisa. Desde varios puntos de vista, se refleja un momento social que tiene muchas caras y se hace, de derecha a izquierda, un barrido completo de la sociedad de posguerra y de los lances de su intrahistoria.
Esos días de congreso sacerdotal, Elvira y sus compañeras han tenido que esfumarse de Las Ramblas, ya que las pensiones por horas y los prostíbulos han sido la única alternativa de hospedaje para tanto visitante. La americana Jacqueline aporta aire fresco y organiza fiestas en las que ofrece a sus invitados una nueva bebida que se llama coca-cola. Berta Gascón descubre la ciudad. Ha llegado con sus padres adoptivos y su hermana, desde un pueblo de Zaragoza, para asistir al Congreso. Se alojan en casa de la tía Úrsula, tan adepta al régimen que es guionista del programa de radio de Elena Francis, y de la prima Gabriela, una piadosa muchacha que trabaja en él como locutora. Entre otras razones, también ha ido a la Ciudad Condal con la esperanza de encontrar a su madre biológica.
Berta Gascón es el personaje principal en una trama que reivindica un protagonismo coral. Hay al menos una decena de personajes importantes y bien trazados, que animan una historia que parece el retrato mural de las dos Españas intentando convivir en paz. Los tentáculos de la estructura de la historia atrapan al lector con la intriga del romance amoroso y las ganas de experimentar nuevas formas de vivir, con las ansias de libertad y la solidaridad humana. Hay amores, detenciones, abortos, huidas, fiestas, suicidios y bodas. La lectura resulta muy entretenida y la novela se disfruta amena y emocionante.