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EDITORIAL

La presunta corrupción de Koldo García salpica a Sánchez y a Ábalos

EL IMPARCIAL
jueves 22 de febrero de 2024, 08:26h
Actualizado el: 22/02/2024 08:34h

No pueden decir que no “sabían nada” y pasar página. Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno, y José Luis Ábalos como ministro de Transportes son los responsables políticos de uno de los casos de corrupción más inmorales de la democracia. En plena pandemia, con los ciudadanos encerrados por decretazo, con el miedo a la enfermedad de protagonista, el Gobierno se dedicó a comprar mascarillas sin control, sin garantías de seguridad y, eso sí, mediante suculentas comisiones para los “intermediarios”. Se calcula que se embolsaron unos 10 millones de euros. El presunto cabecilla de la trama, Koldo García, era entonces la mano derecha del ministro Ábalos, a pesar de carecer de experiencia política y con antecedentes penales por agresión, después de haber trabajado como portero de un burdel. Nadie entendió el motivo de su fichaje, ni su estrecha relación con el ministro. Hasta ahora.

Porque, según las investigaciones, y siempre respetando la presunción de inocencia, el entonces hombre de máxima confianza de José Luis Ábalos, junto a su mujer y su hermano, tejió una trama cuyos tentáculos llegaron a los Ministerios del Interior y a los Gobierno de Baleares y Canarias, en manos del PSOE. Su función era como poco irregular, pues su cargo de “guardaespaldas” no le permitía firmar los contratos de adjudicación de las mascarillas a una empresa “opaca”. Hay que esperar que la investigación desvele esta incógnita. Pero, sin duda, tuvo que ser un alto cargo del Gobierno el encargado de aprobar tales contratos.

Pedro Sánchez fue investido presidente con una moción de censura basada en el argumento de que el PP era el “partido de la corrupción”. Como si el caso ERE, a pesar de ser el mayor escándalo de corrupción política de la democracia, no implicara a los presidentes socialistas de la Junta de Andalucía, condenados por organizar una trama que se enriqueció con el dinero destinado a los pensionistas. ¿Cuál es, pues, el partido más corrupto?

Ahora, la Policía ha detenido e investiga a altos cargos del Gobierno de Pedro Sánchez por cobrar comisiones en la compra de mascarillas. Del Gobierno de Sánchez, no del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, como acusó con desfachatez el PSOE al PP. También, después, los tribunales demostraron que se trataba de un bulo inventado por la izquierda.

Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, en fin, son los máximos responsables de la compra irregular de las mascarillas. De un caso de corrupción escandaloso. Y no pueden esconderse, como acaban de hacer. Están obligados a dar la cara y asumir que durante la pandemia y bajo su responsabilidad algunos dirigentes del Gobierno se enriquecieron con la venta de material sanitario. No podrán demostrar, sin embargo, que el PP es el partido de la corrupción. Pues, indiscutiblemente, es y ha sido el PSOE.

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