Retroceso universitario en Argentina
viernes 07 de noviembre de 2008, 19:51h
Gran parte del prestigio cultural francés radica en la calidad de sus grandes ecoles como la Ecole Nationale d´Administration o el Polytechnique, que seleccionan sus aspirantes con exámenes muy rigurosos. Todos los países con universidades de alta calidad implementan sistemas de evaluación que exigen un esfuerzo importante por parte de los aspirantes al ingreso. A contramano de esta tendencia universal, se acaban de aprobar en Argentina reformas estatutarias en las Universidades de Buenos Aires y La Plata que consagran el principio del “ingreso libre e irrestricto”, es decir sin ningún examen previo de selección. Esto es lamentable teniendo en cuenta la grave crisis que aqueja a la educación de nivel medio argentina, que fue puesta en evidencia cuando la OECD hizo públicos los resultados de su evaluación de la educación secundaria realizada en el año 2006, basados en exámenes a alumnos de 15 años de edad en 57 países de varios continentes.
Estos resultados fueron muy preocupantes, baste decir que en las pruebas de lectura e interpretación de textos, nuestros estudiantes se ubican en el lugar 53º, superando apenas a los jóvenes de Azerbaijan, Qatar y Kyrgyzstan. Estamos por debajo no sólo de todos los países industrializados sino también de Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia que son los latinoamericanos que participaron de esta evaluación. Lo grave es que además nuestro nivel esta ahora por debajo del verificado en la prueba del año 2000. Lamentablemente ocupamos los últimos lugares también en las otras pruebas: en matemáticas el lugar 52º y en ciencias el 51º, esto evidencia un pésimo desempeño en todas las áreas.
Los estudiantes hoy egresan del secundario sin saber los contenidos esenciales de las materias básicas. Estas graves deficiencias del nivel secundario abruman a la universidad, ya que la obligan a bajar su nivel o asumir un papel reparador que no le corresponde. Esta situación no es ajena a la pobre relación alumnos-graduados de las universidades públicas que no alcanza a un 5 por ciento, cuando en Alemania y Estados Unidos esta relación se ubica en el 15 por ciento y en Japón y Francia llega al 25 por ciento. Chile y Colombia con mucho menos alumnos gradúan anualmente más universitarios que Argentina, donde de cada 100 ingresantes alrededor de 80 no concluyen nunca los estudios.
Hace años se propuso un examen para los egresados del secundario, aprobar este examen sería indispensable para quienes desearan continuar sus estudios universitarios, pero nadie se ocupó de concretar esta iniciativa tan positiva ni se piensa más en ella. La difusión de los resultados de este examen por escuela sería un acicate para mejorar la calidad de las deficientes. En muchos países existe desde hace tiempo este tipo de prueba y corresponde a naciones bien ubicadas en las comparaciones internacionales o que vienen superándose en el tiempo. Chile aplica estos exámenes desde la década del 60. Hay que destacar que los resultados de estos exámenes se hacen públicos no a nivel individual, pero sí agregados por escuela secundaria proporcionando así una valiosa información para poder apreciar la calidad de la enseñanza. Mientras tanto en Argentina no sólo no existen ni exámenes generales de evaluación de la enseñanza primaria ni universitaria como en Brasil, sino que tampoco existen exámenes al concluir el ciclo secundario, como existen en Chile y en muchos países europeos y asiáticos. Además, y a contramano del resto del mundo que procura explicitar toda la información para conocimiento de la comunidad educativa (estudiantes, profesores y padres), nuestra flamante Ley de Educación, insólitamente, establece en su artículo 97:
“La política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad ...de los institutos educativos, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización….”
Mientras en Chile y Brasil, así como en el resto del mundo se enfatiza la difusión de la información acerca de la enseñanza de cada establecimiento, aquí se oculta por mandato nada menos que del Congreso Nacional. Si ocultamos lo que anda mal, cómo haremos para mejorar? Es increíble que a pesar del evidente deterioro de nuestra escuela secundaria, las Universidades nacionales de Buenos Aires y La Plata hayan reformado sus estatutos, consagrando el “ingreso libre e irrestricto”. Con estas reglas no podremos avanzar en la mejora de la calidad de la educación. Abundan los discursos por la “inclusión social y equidad en la distribución del ingreso mediante la formación de recursos humanos altamente calificados”. Pero sin esfuerzo y con facilismo no lograremos estos objetivos.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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