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EEUU: vendrán años peores para todo el mundo

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 13 de marzo de 2024, 20:12h

Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos;
vendrán más años ciegos
y nos harán más malos.

Vendrán más años tristes
y nos harán más fríos
y nos harán más secos
y nos harán más torvos.

Rafael Sánchez Ferlosio


Aunque no había más de escenario que el pesimista, los resultados del supermartes 5 de marzo en las elecciones primarias de Estados Unidos confirmaron las malas expectativas: Donald Trump se alzó con la victoria en 14 de los 15 estados, lo hizo con un promedio electoral de 80% y aseguró el 79% de los delegados necesarios para la convención republicana que definirá la candidatura presidencial en noviembre próximo.

Pocos han puesto atención al resultado del supermartes demócrata, a pesar del mensaje también inevitable que mandaron los votantes: con todo y el problema de su edad y de su disminución de su capacidad de raciocinio, el presidente Joseph Biden consolidó su posición como el único precandidato demócrata, y con mayor razón por el mensaje que mandó a través de medios la ex first lady Michelle Obama respondiendo negativamente a los mensajes de que debiera ser la candidata demócrata.

Los resultados de este proceso intermedio de definición de candidaturas presidenciales en Estados Unidos mandaron mensajes políticos inevitables: las primeras reacciones ciudadana al reforzamiento de la precandidatura de Trump y la inevitabilidad de la candidatura de Biden reacomodaron las encuestas y mostraron en promedio 5 puntos porcentuales para el republicano por encima del demócrata, en el entendido de que se trata de mediciones coyunturales, efecto de las circunstancias del momento, pero que proporcionan una lectura adelantada de las expectativas de los ciudadanos.

Lo de menos es acumular percepciones negativas sobre Trump y desde luego enfoques también negativos sobre la presidencia errática, superficial y contradictoria de Biden, porque los ciudadanos estadounidenses están mandando mensajes muy claros de sus estados de ánimo: más importancia al discurso agresivo y aislacionista de Trump, que un reconocimiento a la situación económica positiva que ha estado presentando el presidente Biden. Y desde luego Trump y Biden dejaron ver con claridad que el problema número uno que ven para Estados Unidos y que determinará sus primeras decisiones es el de la migración: Trump quiere iniciar deportaciones masivas inmediatas y Biden busca todavía una reforma para regularizar la presencia de los que entraron de manera ilegal y violenta pero que ya están dentro del territorio estadounidense.

El problema no es menor. La última estimación oficial señala que alrededor de ocho millones de migrantes penetraron a Estados Unidos sin cumplir con los requisitos legales, y dicen que podría haber otros dos millones tratando de entrar, presionando por las fronteras mexicanas y canadienses y anunciando caravanas multitudinarias que no parecen tener fin.

Desde 2016, el discurso racista y excluyente de Trump colocó el tema migratorio en el centro del debate nacional, por sus propuestas de muros y expulsiones ganó las elecciones de ese año y el mantenimiento de sus propuestas contra los migrantes logró la mitad del voto en las elecciones de 2020. Y ahora, con el mismo tono de exclusión racial, está logrando la cohesión del bloque social que repudia a migrantes de otros países, a pesar de que Estados Unidos nació con una población europea muy pequeña en las 13 Colonias y se expandió hacia el oeste para convertirse en la primera potencia mundial.

Algunos analistas no ven viable esa opción, pero el candidato Trump ya está jugando con la idea de llevar como candidato a la vicepresidencia nada menos que al gobernador texano Greg Abbott, una de las figuras más agresivas contra los migrantes, autor de leyes discriminatorias y reglamentos que le trasladan a las milicias civiles armadas la defensa con rifles de sus territorios y responsable de haber colocado boyas con puntas en el río Bravo texano para dificultad el cruce ilegal.

Del otro lado, como ha ocurrido como todos los presidentes en funciones desde 1992, Biden sigue enredado en innumerables iniciativas de reforma migratoria que han sido rechazadas por las bancadas republicanas y que no han podido llegar a lo que debe ser inevitable como única solución: un acuerdo bipartidista. En los últimos ocho meses, Trump lideró a la bancada republicana en las dos cámaras para seguir bloqueando todas las iniciativas de vida en materia migratoria, aunque sin el número de legisladores que se requieren para imponer sus criterios: deportación masiva de migrantes que entraron de manera ilegal, persecución interna de migrantes ilegales y prohibiciones para visas que hasta ahora tienen problemas de pobreza e inseguridad en los solicitantes de asilo o de visas migratorias.

El resultado del supermartes de la semana pasada dejó en el ambiente el pesimismo de un fortalecimiento social electoral de Trump y su pensamiento racista, pero también mostró la verdadera debilidad de Biden, además de su edad y deterioro mental: la incapacidad para una ley que ponga orden y fin a la crisis migratoria y la imposibilidad para encontrar mecanismos de consenso con los republicanos.

El salto del supermartes clarificó ya el escenario electoral: Trump como candidato republicano, aunque con dos o tres posibilidades de que lo tumben por juicios en curso, y Biden con todo y el peso de su edad como la única figura viable entre todos los demócratas para hacer un candidato que buscaría ganar las elecciones, pero sin garantía de que pueda terminar su mandato.

El discurso sobre el estado de la Unión de Biden el jueves 8 de marzo le dio un poco de margen de maniobra a los republicanos, pero con evidencias de que el aparato gubernamental está casi paralizado, el flujo de decisiones de la Casa Blanca hacia la administración casi no existe en las decisiones del presidente para atender la agenda de los conflictos internacionales está atorada en la Oficina Oval.

El saldo del supermartes, por lo tanto, es el primer indicio de cómo vendrá la elección presidencial de Estados Unidos el primer martes de noviembre de este año, y pocos analistas ven en el corto plazo circunstancias que pudieran beneficiar al presidente Biden y muchas oportunidades para que el candidato Trump siga manteniendo la capacidad de iniciativa político-electoral.

indicadorpolitico.mx

[email protected]

@carlosramirezh

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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