Pedro Sánchez ha cedido en todo a Puigdemont en la redacción de la ley de amnistía con la intención de asegurarse los 7 escaños de Junts durante toda la legislatura. A las primeras de cambio, sin embargo, ha comprobado que nada más lejos de la realidad. Se ha visto obligado a renunciar a la aprobación de los presupuestos generales del Estado al asumir que no podía contar con esos votos, entre otras cosas por el adelanto electoral en Cataluña. El fiasco en Moncloa es absoluto. A partir de ahora, tendrá que negociar “paso a paso” cada propuesta legislativa. El desgaste político y personal del PSOE ha sido inútil. El Gobierno mantiene su debilidad parlamentaria después de aprobar la infame normativa impuesta por el golpista catalán y que se salta el Código Penal para blindar a los responsables del “procés”. Tendrá los votos de ERC, por aquello del Gobierno progresista. Pero para lograr los 7 escaños de Junts, el PSOE tiene que seguir acudiendo a Waterloo y humillarse ante el prófugo de la Justicia. Todo para nada.
Tal vez por ese motivo, además de no querer dar la cara por pura cobardía, Pedro Sánchez no ha asistido al debate en el Congreso de los Diputados. Sólo se ha acercado en silencio y cabizbajo al Hemiciclo para votar su “ley estrella”. Y se ha ido con la sensación de haber sido engañado por Puigdemont, de haber perdido el tiempo en aprobar una ley que marcará el resto de su carrera política. Y pronto comprobará que, desde Waterloo o desde Barcelona, Puigdemon va a basar su campaña electoral en la celebración de un referéndum de autodeterminación. De hecho, nada más terminar la votación en el Hemiciclo, los diputados de Junts celebraron por todo lo alto la victoria, pero dejaron un mensaje: “Ahora vamos a por la independencia”.
El prófugo de la Justicia se enfrentará a cara de perro con Pedro Sánchez. Y se burlará de él por haber caído en la trampa de los 7 escaños. Porque esos 7 escaños son cada vez más caros. Y la ley de amnistía, además de una infamia política, ha resultado ser un fiasco para el PSOE. Ahora, tendrá que ceder a la celebración de un referéndum de autodeterminación. En caso contrario, Junts rechazará en el Congreso cualquier iniciativa del Gobierno. En efecto, Sánchez ha cedido en todo para nada. Sigue en la indigencia parlamentaria.