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Notas sobre dos transiciones

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 22 de mayo de 2024, 16:05h

El fallecimiento, el pasado 1 de mayo, de la periodista Victoria Prego ocurrió en un momento en el que me encontraba ajustando percepciones periodísticas sobre la nueva etapa electoral mexicana que se va a resolver el próximo domingo 2 de junio y el cruce siempre presente pero hasta ahora no analizado de la transición española a la democracia y el proceso de distensión política --que no transición-- del régimen mexicano autoritario, presidencialista, de partido de Estado y de proyecto histórico, ambos en 1975.

En 2011 estuve en España realizando entrevistas para cinco programas de televisión producidos por mi pequeña empresa periodística y difundidos en estaciones del interior de la República y platiqué al aire con personalidades como Santiago Carrillo, Luis María Anson, Antonio Varela Ortega, José Oneto, entre otros. Había yo entrado en contacto con Pedro J. Ramírez, pero en esos días estaría en Nueva York; e intercambie mensajes con Victoria Prego, pero aceptó platicar conmigo justo cuando iba yo rumbo al aeropuerto para regresar a México y no se pudo concretar la entrevista.

Los problemas políticos españoles y el debate mexicano sobre la elección presidencial que ha querido manejarse en modo de transición democrática volvieron a reactivar mi interés, pero Prego falleció antes de que pudiera yo enviarle correos electrónicos a la redacción de El independiente de Madrid.

El periodo decisivo de la transición democrática española --de diciembre de 1973 al referéndum constitucional de diciembre de 1978-- apenas llegaba a México con información muy superficial de cables de agencias extranjeras, pero había un puesto de venta de periódicos impresos en la céntrica esquina de Paseo de la Reforma y Avenida Juárez, justo en la zona que se encontraba la vieja estatua del caballito de Manuel Tolsá. El dueño de lugar me apartaba todas las semanas un ejemplar de la revista Cambio 16, y creo que por aquel entonces apenas llegaban alrededor de cinco ejemplares en total. Y ahí fue siguiendo, sobre todo en las columnas y artículos de Oneto, todo el proceso de transición a la democracia en España.

En 1975, como reportero político del periódico El Día, dirigido por el exmilitante comunista Enrique Ramírez y Ramírez --sin parentesco--, estuve presente en una conferencia de prensa que dio en la capital mexicana el dirigente comunista Santiago Carrillo en su visita como representante de la Junta Democrática de España. Luego, un alto mando del PRI mexicano me contó parte de la conversación de Carrillo con el entonces presidente del PRI, el intelectual orteguiano Jesús Reyes Heroles, y sobre todo me platicó el intercambio de percepciones: Carrillo sugería una transición democrática de México similar a la española, pero Reyes contestó que México no era una dictadura en modelo franquista, el presidente de la República se cambiaba cada seis años por la vía electoral, la oposición representaba alrededor del 15% de la vida política nacional y en el PRI había un sector político moderno que había impulsado reformas de distensión política que evitaban una dictadura tradicional. El mexicano era un régimen autoritario, con limitaciones políticas, aunque, como escribió Daniel Cosío Villegas, tenía una presidencia en modo de monarquía hereditaria, transversal, que cambiaba cada seis años por la vía electoral.

El libro Así se hizo la transición, de victoria Prego, se convirtió en mi texto político de cabecera y durante mucho tiempo, en pláticas con ciertos niveles de la clase política gobernante institucional y opositora, siempre ponía el ejemplo de la transición pactada a la democracia de España que había modernizado a ese país. Le platiqué de experiencia de España a un operador político del presidente Zedillo y luego, durante la campaña presidencial del 2000, el candidato panista Vicente Fox --a quien conocía en su trayectoria panista-- se reunió conmigo una comida en la que le hice una explicación, desde mi punto de vista periodístico, de la transición española a la democracia y entendí que Fox carecía de cultura política y de modelo de gobierno y que en realidad ganó por su ruptura con el PRI.

Más tarde, tuve la oportunidad de platicar como operadores políticos de alto nivel del Gobierno de Fox y de manera recurrente expresaba el modelo de transición española a la democracia. Como yo había nacido en la ciudad de Oaxaca y conocía la vida política local, el entonces ministro de gobernación, Carlos Abascal Carranza, se reunió conmigo para que le explicara la gravísima crisis estudiantil y magisterial de Oaxaca del 2005-2006 y ahí le dije que para mí había solamente una solución: una transición pactada en torno a un programa concreto, tipo Pactos de la Moncloa. Inclusive, Abascal me pidió encabezar una comisión de entre todos los grupos en pugna en Oaxaca para que se encargara de recopilar propuestas para un pacto de transición local. Con el apoyo de otros políticos oaxaqueños, pudimos elaborar un acuerdo con propuestas de todas las fuerzas políticas, y como coordinador siempre tuve en mente los Pactos de La Moncloa. Entregamos el documento final al ministro de gobernación, pero el proceso electoral de 2006 estaba ya exageradamente candente y el documento se perdió en la burocracia.

México no tuvo una transición a la democracia. El analista Mauricio Merino estableció la hipótesis de que la mexicana fue una transición --como modelo retórico-- votada, es decir, que no hubo ni pacto ni acuerdo sino sólo decisiones para quitarle al gobierno priista el control de los procesos electorales y respetar el voto: en el 2000 el presidente Zedillo como último gobernante priísta decidió no apoyar al PRI y reconoció el resultado electoral a favor del PAN.

Las presidencias de Fox (PAN), Felipe Calderón (PAN), Enrique Peña Nieto (la última oportunidad presidencial para el PRI) y Andrés Manuel López obrador (Morena) han realizado reformas parciales que sólo han parchado al modelo político de gobierno del PRI en sus cuatro estructuras fundamentales: sistema político/régimen de gobierno/Estado/Constitución. Como estructura de gobierno y régimen, el modelo PRI de presidencialismo dominante ha evitado reformas del poder que dieran por terminado el ciclo priísta que comenzó con la Constitución de 1917, llegó a su colapso autoritario con la represión al movimiento estudiantil del 68, liquidó la ideología política de la Revolución Mexicana en 1992 cuando el PRI asumió el compromiso de liberalismo social y terminó con la primera derrota priista en la presidencia en el 2000.

Los problemas de la funcionalidad del régimen actual mexicano se localizan en que no hubo una verdadera transición de un régimen autoritario a un régimen democrático y en el hecho de que todos los partidos surgidos de la oposición simplemente han aprovechado la existencia de la estructura priista de poder para beneficio de sus liderazgos sexenal.

El fallecimiento de Prego me reactivó esta línea de investigación política mexicana de la que seguiré escribiendo en próximas colaboraciónes.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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