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ESCRITO AL RASO

Felipe Benítez Reyes se da un baño turco con un relato sobre el hampa andalusí

David Felipe Arranz
lunes 10 de junio de 2024, 20:30h

En estos días corren vientos cálidos y rachas de aire helado, y nos acordamos de aquellos comienzos de verano norteño, cuando mozos, en que era mejor no salir, teniendo la necesidad de ello, de playa salobre, sol estival, esbeltas pantorrillas enharinadas y todo lo demás, revolviendo en el fondo del cestillo de la ropa del mes de junio, arreglando las tapas de algunos libros, repasando las páginas de aquellos tebeos y novelitas de quiosco que guardaban la arena entre sus páginas el resto del año, como la colección “Novela negra” de Libro Amigo de Bruguera, con sus tramas “hard boiled”, verdaderamente al rojo vivo: James M. Cain, Wade Miller, Jim Thompson, Margaret Millar, Ross Macdonald, Kenneth Fearing, J.P. Manchette y J.P. Bastid –Dejad que los cadáveres de bronceen–, Chester Hymes –Empieza el calor–, Raymond Chandler –Sangre española–, Patricia Highsmith –Mar de fondo–, James Hadley Chase, Boris Vian –Con las mujeres no hay manera– y los maestros de la novela policiaca española: Carlos Pérez Merinero y El ángel triste, Andreu Martín y Por amor al arte, Juan Madrid y Un beso de amigo, cuyos personajes, tramas y situaciones mortales no olvidaremos jamás… Fue aquella la obsesión solar de nuestra infancia y nos mostró la primera lección de vida sobre cómo es un día en la existencia de los adultos, ahora hecha nostalgia en un rincón de los hábitos cotidianos, automatizados, sincopados, prosaicos tantas veces…

Hammam Al Ándalus nos ha sacado de ese recóndito rescoldo del recuerdo y lo ha avivado con la llama de este junio de vendaval, con sus aires y deseos de bienestar y salud a través del agua, gracias al V Premio Internacional de Relatos Hammam Al Ándalus, que tras un duro y apasionado debate, concedimos finalmente al novelista, poeta y cuentista gaditano Felipe Benítez Reyes por "La filtración", y que entregamos en acto simbólico y entrañable en la madrileña Biblioteca Eugenio Trías al veterano escritor Carmen Posadas, Eva Díaz Pérez, Jesús Ortega, Guillermo Busutil y un servidor, bajo el sofisticado y elegante abrigo de Marichu García Trejo, maestra de sensibilidades y cofundadora y diseñadora de Hammam. Todos los premios es una cosa en suspenso, todos los avales en lectura de anonimato se dan exclusivamente por las calidades de la prosa y, por supuesto, el descubrimiento de la plica está condicionado a lo que pueda suceder. La lectura de los cuentos nos ha permitido el tránsito lento y caricioso del agua, que siempre alegra este recuento de la reunión del jurado a puerta cerrada y multiconferencia abierta.

En el acta dejamos por escrito que Felipe Benítez Reyes deja por escrito una “perfecta estructura clásica del cuento de género policiaco, y el toque borgiano en torno al doble y a la máscara en una historia noir y costumbrista. Un cuento en el que sobresale la construcción de personajes, la atmósfera de su territorio fronterizo, y la mirada del lenguaje de una trama con ecos del realismo social del género propio de Vázquez Moltabán y de Juan Madrid”. Porque sí, porque este cuento nos recuerda mucho a la novela negra de Andreu Martín, pero con la idiosincrasia de las organizaciones criminales reales que operan en Andalucía. A ese gran capo invisible que mueve los hilos en la región, con un toque castizo que hace un guiño a la actualidad y, al mismo tiempo, a la literatura pulp que tanto amábamos y de la que Busutil y uno que lee y escribe, junto al cine negro, somos devotos. ¡Cuántas cosas caben en la literatura, Guillermo! Casi un universo de vivencias, un universo que siempre está en discusión y del que vamos con los años artillándonos de pequeñas obras maestras, por si tenemos que escondernos en él porque la realidad se nos hace insoportable, con una copa cortita de ron, que mañana hay que madrugar e ir a ver museos, teatros, baúles de sueños…

Felipe nos dijo que presentó su cuento “sin mucha expectativa porque tiene una estructura compleja y una trama interna que no está contada. Depende mucho de los gustos literarios del jurado. Es un relato que combina el género policiaco y el de misterio, ya que el protagonista principal es una especie de fantasma escurridizo al que todos persiguen pero nadie encuentra”. Su literatura es muy particular, es una sala de un taumaturgo viejo y joven, muy ingenioso, que conoce las mil y una literaturas, y que defiende siempre su alma poética. Otros escritores de su altura han ido desapareciendo, algunos de los aludidos arriba, por ejemplo, que tanto leímos en las caliginosas tardes de estío.

En palabras de Busutil, que hacemos nuestras, “nos congratula que el premiado haya sido Felipe Benítez Reyes, una de las voces más completas del panorama literario español. Destaca por la brillantez con la que se mueve en el campo del periodismo, así como por ser un prestigioso poeta avalado por premios como el Nacional de Poesía. Además, es un fantástico novelista, creador de mundos, y una de las firmas más representativas del cuento español contemporáneo.” Autores como Felipe Benitez Reyes guarecen esa literatura clásica de calidad, entre tanta nadería, y sus cuentos de luz resisten todas las ventoleras de la moda, burlándose de lo pasajero, discreto, feliz, brindando con champán en un baño turco –mejor acompañado que solo, querido Felipe– a la salud del hampa andalusí.

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