En estas fechas se cumplen diez años del reinado de Felipe VI, y puede ser éste un buen momento para hacer un breve diagnóstico sobre la situación actual y la evolución del nivel de transparencia de nuestra Casa real, tanto en términos propios, como en comparación con otras Casas reales europeas, y ello en línea con el compromiso del Rey a su llegada al trono (junio 2014) de promover una Monarquía transparente, ejemplar y moderna.
En una primera visión general del bagaje de transparencia en estos diez años de reinado, cabría señalar, por una parte, y en términos comparativos, que el nivel de apertura informativa de la Casa Real española es mayor que el nivel medio de transparencia que tienen actualmente las ocho Casas Reales europeas, y por otra parte, y en términos evolutivos, que en este periodo se ha incrementado de forma notoria el nivel de transparencia de nuestra Casa Real. Ello no es óbice, sin embargo, para que tenga aún un cierto número de asignaturas pendientes de cara a alcanzar el nivel óptimo y deseable que exige y necesita a ese respecto la ciudadanía española.
A un nivel general y previo, podemos resaltar avances en esta década como la creación de un Portal de transparencia en la página web de la Casa Real, en el que se han ido incluyendo sucesivamente importantes informaciones sobre esta institución que detallaremos después. También es destacable la aprobación de un Código de conducta para los miembros de la Familia real, así como el sometimiento de las Cuentas de la Casa real a auditorías externas, además de la publicación de un Informe anual detallado de las actividades, funciones y compromisos asumidos por la Casa Real.
Si entramos en áreas o aspectos más concretos de la transparencia, podemos destacar en primer lugar, en cuanto a estructura y funciones de la Casa Real, la publicación de un organigrama detallado de la estructura interna y las funciones de los miembros y personal de alta dirección de esta institución. A nivel europeo, esta información la publican igualmente Noruega y las tres monarquías del Benelux.
Hemos de señalar en este terreno, sin embargo, que se deberían publicar igualmente -y ello no se hace- información sobre la Oferta de empleo público o los procesos selectivos del personal de la Casa Real; ni tampoco se publica una RPT (Relación de puestos de trabajo) con la información detallada sobre la plantilla de empleados al servicio de la Casa Real, tal como se hace en la mayoría de los organismos públicos. A nivel europeo, solo el Reino Unido y parcialmente Luxemburgo publican este tipo de información.
En cuanto a la transparencia de los Miembros de la Casa real, cabe señalar positivamente, que se publican los datos biográficos y curriculares de los miembros de la Casa real y su personal de alta dirección. También es positivo que en 2022 el Rey Felipe ha comenzado a publicar su declaración de bienes y patrimonio, sin que tenga obligación legal a hacerlo, si bien no se llega a publicar esta información sobre los restantes miembros de la Familia Real. Un tema delicado es el del Rey emérito, que sigue siendo miembro de la Familia Real aunque no forme ya parte de la Casa Real. Quizá pudiera parecer razonable a muchos ciudadanos poder conocer al menos si origina, o no, algunos gastos (directos o indirectos) a la Casa Real, pudiéndose informar explícitamente en su caso que no origina ningún gasto.
Otros aspectos positivos en relación con la web es que ésta cuenta con un buscador operativo y claramente visible, y que también cuenta con un mapa web (con enlaces) que permite ver en un solo lugar la estructura de todos los contenidos de dicha web. Estos elementos se incluyen igualmente en las webs de las siete restantes monarquías europeas (recordemos: Reino Unido, Suecia, Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos y Noruega).
En este ámbito se echa en falta, en cambio, la existencia en la web de forma visible de un apartado o Buzón para recibir las opiniones, sugerencias o quejas de los ciudadanos, ya que en estos momentos solo existe la posibilidad de realizar una solicitud de información que se canaliza hacia la Presidencia del gobierno, lo cual resulta incoherente y con cierto riesgo de conflicto de intereses. También sería adecuado e informativo, por otra parte, que existiese en la web un contador visible en tiempo real del número de accesos o visitas a la citada web por parte de los ciudadanos, de cara a poder conocer el nivel de interés social existente respecto a esta institución.
En el terreno de la transparencia económica y financiera, se puede afirmar que la Casa Real tiene un alto nivel de apertura informativa (y destacado además respecto a las restantes monarquías europeas), ya que se publican los Presupuestos detallados de esta institución y su grado de realización, así como el sistema de control o auditoría interna de la misma. También se vienen publicando periódicamente las Cuentas anuales de la Casa Real, las cuales se someten además a una auditoría externa, ahora por parte del Tribunal de Cuentas, publicándose en la web tales informes de control público.
Otros aspectos positivos a resaltar en cuanto a transparencia económica e institucional es la publicación de información sobre las Fundaciones u otras entidades vinculadas a la Casa real, así como la publicación pormenorizada de las donaciones y los regalos recibidos por esta institución.
Sin salir del terreno económico echamos en falta la publicación de un inventario actualizado de bienes (tanto inmuebles como muebles, incluyendo los vehículos) directa o indirectamente adscritos al servicio de la Casa real. También echamos en falta la publicación de los diversos gastos específicamente relacionados con los protocolos y los desplazamientos de los miembros de la Casa real. En cuanto a las Contrataciones realizadas, cabe destacar el hecho positivo de que se publica en la web información detallada de las diversas contrataciones de distinto tipo que viene realizando la esta institución, incluidos los Contratos menores, cosa que no hacen las demás monarquías europeas.
Otro aspecto de transparencia que venimos postulando desde hace tiempo es la necesidad de que los ciudadanos puedan conocer el Coste que realmente origina al erario público la Casa Real, esto es, incluyendo todos aquellos gastos directos o indirectos derivados realmente de esta institución. Aunque el presupuesto de la Casa Real para 2024 (prorrogado el de 2023), es de 8,4 millones de euros, la realidad es que esta institución genera un gasto bastante mayor para los ciudadanos, ya que en dicho importe no se incluyen otros muchos gastos que tiene la Casa Real, como pueden ser todos aquellos relacionados con los vehículos que utilizan en sus traslados, los gastos de su seguridad (en sus lugares o en sus desplazamientos), los gastos derivados de instalaciones o residencias utilizadas (además del palacio de la Zarzuela), etc., gastos todos ellos que están incluidos en los presupuestos de diversos ministerios u organismos, desconociendo así los ciudadanos (que son quienes los sufragan) todos estos gastos derivados de la Casa Real. La inclusión de estos gastos indirectos en una simple adenda o anexo contable o presupuestario de una forma clara y simplificada, podría otorgar un alto valor añadido a la información económica de la Casa Real dándose a conocer así el verdadero Coste real de esta importante institución del Estado.
Finalmente, y en resumen, con este nuevo análisis del nivel de transparencia alcanzado por la Casa Real española en estos diez años del reinado de Felipe VI, hemos tratado de poner de manifiesto los aspectos positivos de su apertura informativa, que son numerosos, tanto en sí mismos como en comparación con las restantes Casas reales europeas, si bien señalando igualmente los déficits o asignaturas pendientes de cara a seguir ampliando y mejorando el nivel de transparencia de esta importante institución española, y en este sentido nos comprometemos a seguir revisando a lo largo del tiempo su evolución para información de la ciudadanía.