El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que los líderes del Grupo de los Veinte (G-20) reunidos en Washington están determinados a arreglar los problemas que han llevado a la "turbulencia" económica. Bush destacó el alto grado de coordinación entre las potencias mundiales, en una breve intervención durante la cena que ofreció a los miembros del G-20.
Al término de la cumbre, el G-20 emitirá un comunicado con los acuerdos alcanzados en esta primera reunión de jefes de Estado, a la que le seguirá otra nueva que se podría celebrar a finales de febrero o principios de marzo en el Reino Unido.
Los invitados
Los primeros en llegar a la residencia oficial fueron el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, y el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn. Minutos después llegaron el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el japonés Taro Aso, así como el australiano Kevin Rudd, y el británico Gordon Brown.
Todos ellos fueron recibidos en la puerta de la residencia por el presidente estadounidense, que hace de anfitrión en esta primera cumbre del G-20, en la que se van a sentar las bases para la reforma del sistema financiero internacional.

El presidente Bush, recibió con una sonrisa y un apretón de manos al jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, en su primera visita a la Casa Blanca. Fue el noveno mandatario en acceder al edificio, justo después del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y antes del presidente ruso, Dimitri Medvedev. Bush le recibió sonriente y, mientras le saludaba, le pidió que se girara para que los fotógrafos y los cámaras de televisión pudieran captar la imagen de los dos juntos.
Después, el anfitrión guió al presidente español a la sala de banquetes del ala este de la Casa Blanca, donde tendrá lugar la cena. Tras Zapatero, accedieron al edificio el ministro español de Economía, Pedro Solbes, y el secretario de Estado del ramo, David Vegara, que participarán en una velada paralela ofrecida por el secretario del Tesoro, Henry Paulson. El protocolo estadounidense ha sentado a Zapatero en la cena entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro holandés, Jan-Peter Balkenende.

También han llegado a Washington distintos colectivos para protestar contra las políticas del G-20. La ya tradicional foto de los activistas disfrazados de los mandatarios del G-8 ha sido una de las protestas iniciales. Celebrarán una "cumbre del pueblo para pedir que los países pobres tengan un lugar en la mesa donde se abordará la reforma del sistema financiero internacional.
Además, esta noche las organizaciones ofrecerán, frente a la Casa Blanca, "un banquete" para personas indigentes, para llamar la atención sobre la situación de los pobres del mundo.
"Creemos que existen alternativas, como las cooperativas, que deben explorarse. El mundo está sufriendo por culpa de unos pocos", agregó. Este sábado la coalición de activistas realizará al mediodía una protesta y una marcha en el Parque Murrow, así como un "foro popular" sobre la crisis y la discusión de "visiones alternativas" al sistema de libre mercado, entre otros actos, dijo Miller.
"El G-20 representa al 90 por ciento de la economía mundial, pero son solo 20 países, de cerca de 200 en el mundo, y los entre 1.000 y 2.000 millones de pobres del mundo no están representados", declaró Gawain Kripke, portavoz de Oxfam International.
Bush anuncia un "plan de acción para reformar el sistema financiero mundial"Durante la cena, el presidente Bush, defendió los principios del capitalismo y dijo que, de la Cumbre, saldrá un plan de acción para reformar el sistema financiero mundial.
"Compartimos la determinación para arreglar los problemas que han llevado a la turbulencia" económica, aseguró Bush en una breve intervención durante el brindis. Le escuchaban los líderes del Grupo de los G-20, más España, Holanda y República Checa, a quienes el mandatario estadounidense recibió en el Comedor de Estado de la Casa Blanca. Bush reiteró su confianza en el sistema capitalista, pese a las críticas tras el estallido de la crisis financiera, iniciada en Estados Unidos.
Frente a un atril con la figura de un águila, que representa al Gobierno de Estados Unidos, el presidente señaló que el libre mercado es "el camino más seguro hacia el crecimiento" económico.Además, señaló que "todas las naciones deben rechazar las llamadas del proteccionismo, colectivismo y derrotismo".
Mañana los participantes en la cumbre se pondrán manos a la obra en dos sesiones de trabajo en el Museo Nacional de la Construcción. Será el primero de una serie de encuentros para reformar el sistema financiero, según Bush.
Bush señaló que en el encuentro de mañana los participantes analizarán las causas de la crisis, revisarán las medidas de respuesta adoptadas por los Gobiernos, enunciarán una serie de principios para la reforma del sistema y un plan "de acción específico" para ponerlos en práctica. Además, reafirmarán la fe en el libre mercado, indicó el presidente.
Bush señaló que las principales naciones han coordinado sus medidas "como nunca antes". "Compartimos la convicción de que si colaboramos, podemos restablecer la economía mundial al camino de la prosperidad a largo plazo", agregó. Bush constató que los mercados de crédito dan muestras de mejora, las empresas están recuperando el acceso a la financiación y "la estabilidad está comenzando a volver al sistema financiero internacional".
Este viernes, sin embargo, hubo señales de un agravamiento de los problemas económicos, con la confirmación de que la zona euro está oficialmente en recesión. Mientras, en Estados Unidos el consumo cayó en octubre casi un 3%, una cifra récord, según el Gobierno.
Salimos "del rincón de la historia"La vicepresidenta primera se ha referido a la cumbre en unos términos grandilocuentes. Para María Teresa Fernández de la Vega, España con esta participación sale "definitivamente del rincón de la Historia" con su presencia "por méritos propios" en la cumbre de Washington, donde compartirá el liderazgo de los países dispuestos a aportar soluciones a la crisis. Unos méritos propios de Zapatero, que le dijo a Nicolas Sarkozy “te daré todo lo que me pidas” si el francés sitúa a España en la cumbre.
Por otro lado, la trascendencia histórica de esta reunión no está todavía clara, ya que la presidirá George W. Bush, que vive sus últimos días en la Casa Blanca, un despacho, el del presidente de los Estados Unidos, que ocupará al menos en los próximos cuatro años Barack Obama, quien ya ha anunciado que no asiste a la cumbre.
Una maleta llena de propuestasZapatero acude con la maleta llena de propuestas. Por un lado, las fuerzas económicas y sociales, con las que se ha ido reuniendo los días previos. Los sindicatos le exigieron que llevara propuestas encaminadas a crear empleo. Los empresarios le pidieron que se buscase en la cumbre la consecución de una “confianza” en el sistema económico. Y los grandes bancos y cajas le sugirieron que lo mejor que podría llevar es la experiencia española en materia de control financiero, que está siendo internacionalmente reconocida.
También lleva en su maleta las sugerencias de los partidos políticos. Del Partido Popular, por un lado le pide que logre estar presente en el resto de reuniones, que serán las verdaderamente decisivas, y por otro que defendiese la economía libre como el mejor camino para salir de la crisis actual.
Muy otro ha sido el mensaje que le pide su propio partido. En línea con la estrategia adoptada por el PSOE y por el propio Rodríguez Zapatero en calidad de presidente, el partido le ha facilitado un documento que le propone el discurso de que el liberalismo ha fracasado, que la culpa de la crisis la tienen los neoconservadores, una amalgama ideológica con la que los socialistas identifican a George W. Bush y al Partido Popular. Y, por otro lado, el documento apunta como solución no al libre mercado, sino a “la socialdemocracia”.