Cada uno por su lado, pero mediante un pacto soterrado, Pedro Sánchez y Santiago Abascal buscan lo mismo: asfixiar al PP con una suerte de cordón sanitario. El partido de Feijóo no es sólo el gran rival electoral del PSOE. También, y tal vez más aún, lo es de Vox, pues de algún modo comparten a sus electores.
La estrategia de Pedro Sánchez de propagar el “miedo a la ultraderecha” le sirvió para paliar su derrota el 23-J, perjudicar al PP y obtener un resultado suficiente para permanecer en La Moncloa con su siniestra alianza con separatistas y proetarras. Pero Vox también perdió votos. De ahí, que ahora Abascal amenace al PP con romper los pactos en las Comunidades en las que gobiernan juntos, si el PP acepta el reparto de inmigrantes que negocia con el Gobierno. De ahí, el endurecimiento del mensaje de Vox sobre la responsabilidad de los menas en delitos como las violaciones, robos y toda clase de violencia. Un argumento tan xenófobo como inhumano al estilo Le Pen. Porque Vox ha decidido pasarse al bloque de la extrema derecha europea con Orban al frente ante la parálisis política que sufre.
Pero, aun a riesgo de perder el Gobierno en esas Comunidades, Feijóo acierta al defender la “solidaridad” de su partido con los inmigrantes, aunque subraye la necesidad de evitar las avalanchas indiscriminadas de pateras organizadas por las mafias del norte de África.
La inmigración ilegal está provocando el auge de la extrema derecha europea. Los grandes partidos, los socialdemócratas y liberales, buscan una solución a la tragedia de los cientos de miles de inmigrantes desesperados que buscan salir de la miseria y de algunas dictaduras. Pero el fracaso es absoluto y de ello se aprovechan electoralmente los “ultras”. En Canarias, por ejemplo, se hacinan decenas de miles de personas, entre ellas muchos niños. Y el acuerdo entre el Gobierno y las Comunidades parece haber encallado.
Vox aprovecha la confusión en ese “reparto” entre Autonomías que se está negociando para amenazar el PP. Pero Feijóo no puede ceder al chantaje. Acierta al apoyar la solidaridad de España con los inmigrantes. Y es probable que salga beneficiado electoralmente si Vox termina por romper esos acuerdos. El PP puede perder el gobierno en algunas Autonomías. Pero Pedro Sánchez ya no podrá acusar a Génova de estar aliado con “la extrema derecha”. Y se esfumará ese pacto soterrado que tanto daño ha hecho al Partido Popular.