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EL IMPARCIAL

La última mamarrachada de Puigdemont antes de pasar al olvido

EL IMPARCIAL
miércoles 07 de agosto de 2024, 08:38h

Carles Puigdemont se ha convertido en una burda caricatura de sí mismo. Huyó como un cobarde en el maletero de un coche después de amagar con dar un golpe de Estado. Abandonó a sus compañeros de asonada nada más aplicarse el artículo 155 y, desde entonces, ha pasado 7 años en un palacete de Waterloo viviendo del cuento independentista, protegido y mantenido por los presupuestos de la Generalidad. Todavía resulta inexplicable que ninguno de los que fueron encarcelados por seguir sus pasos le haya descalificado, despreciado o insultado por huir sin siquiera mirar atrás. Y ahora, tras ser derrotado en las urnas por Salvador Illa, intenta recuperar protagonismo con volver a España para ser detenido y así reventar la sesión de investidura. Pero sólo busca llamar la atención antes de volver a su falso “exilio”, antes de ser olvidado definitivamente. Porque se ha quedado fuera de juego.

Es el único efecto positivo del pacto entre el PSC y ERC. Que Puigdemont desaparezca de la vida política. Pues sólo ha creado problemas, incluso al independentismo, con sus ridículas performances. Le quedan, eso sí, sus 7 escaños de oro en el Congreso de los Diputados que le han servido para lograr una ley de amnistía tan chapucera que no sirve ni para blindarlo penalmente. Pero que utilizará para torturar a Pedro Sánchez el resto de la legislatura. Aunque el líder del PSOE, amarrado el apoyo incondicional de ERC, ya está preparado para seguir adelante sin aprobar los presupuestos ni de 2025 ni, probablemente, los de 2026. Prorrogará indefinidamente los de 2023. No legislará. Apenas gobernará. Y aquí paz y después la gloria de seguir en Moncloa.

Carles Puigdemont, si es detenido, puede conseguir que se aplace la sesión de investidura de Salvador Illa. Recuperará por un día el protagonismo político al copar las portadas de los medios de comunicación. Pero poco más. Pues al final, el Parlamento catalán elegirá presidente de la Generalidad al líder del PSC, el golpista prófugo será enseguida liberado y entonces se acabará su carrera política. La carrera política de un mamarracho que ni siquiera fue capaz de permanecer en el barco secesionista después de su intento de golpe de Estado. Ya es hora de que le dejen en la estacada los que fueron encarcelados por las barrabasadas del 1-O, por obedecer al entonces presidente de la Generalidad sin saber que había huido a Bélgica aterrado de poder ser juzgado y encarcelado. Ya es hora de que Puigdemont se vaya por donde ha venido.

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