www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Setembrino

domingo 29 de septiembre de 2024, 18:32h

El viento se había empurpurado. Del mismo modo que en el verso de Vladimír Holan, el ambiente de la calle imitaba ese arrojarse al corazón del otoño. Había llegado con firmeza. Se adelantó con sus brisas de nada para que a la vuelta de las vacaciones no nos detuviésemos de manera lacrimógena en ese recordar lo que habían significado. Tanto daban que hubiesen sido maravillosas o prescindibles. Tenían que dejarse atrás las horas veraniegas, desgastadas por su carga ilusoria.

Desde la terraza de Los Alces —hará pocos días de esta escena— podía verse cómo se saturaban los tonos en los muros del Colegio de Médicos y del Monasterio de Santa Isabel. La tarde se oscureció y las piedras dieron salida a sus colores setembrinos. Fue el adjetivo adecuado. Brillantes en su fulgor terroso, pasaron la atención rápidamente a esa corriente que levantó hojas secas de los plátanos y las barrió cuesta arriba, chocándose contra las mesas y las llantas de los coches. Los que allí estábamos convenimos silenciosamente en que el tiempo estaba cambiando. Ninguno osamos comentarlo. Qué banalidad. Era necesario que se valiera por sí solo.

Podría decir que no lo recordaba, pero no lo conocía, sinceramente. Gracias a un tuit reciente del amigo Óscar Esquivias en el que lo rescataba con su vivaracha curiosidad, el término merecía unas palabras de más, y era el propio Esquivias quien nombraba a Ignacio Aldecoa y a Álvaro Cunqueiro como escritores que ya lo habían usado, que debía recuperarse y sustituir a septembrino, que sí está recogido en el diccionario. Se ve que el prendarse de las palabras viejas tiene el mismo matiz hipnótico que cuando uno mira las hojas nuevas o las que ruedan por las aceras.

Es particular la recapitulación que puede hacerse cuando septiembre acaba. Es un mes que tiene las puertas entreabiertas todavía a lo fogoso que ha relevado, pero está más pendiente de lo otoñal y lo cambiante. Va hacia otra lentitud. Todo lo que posee de inicio, ya que para muchos es el comienzo del curso y para otros del año, se mezcla extrañamente con lo caedizo, dejando una solución que se diluye sin una respuesta que justifique lo que a nuestro alrededor se amontona y se va. Conversaciones sobre rupturas, preocupaciones laborales, amistosas, buenas noticias a punto de llegar, profundos desencantos tras largas esperas. Los ejemplos son variados. El fulgor que desprenden es muy parecido al de la elocuencia de las piedras, sin temor a pecar de sentimental o existencial. Su mínima proporción.

He pensado estos días en la marquesa de S. Desde mediados del verano no volví a tener noticias. No pregunté a los camareros, estaban atareados con su vuelta a los tiros de cañas y raciones por acompañar. Intentaré ponerme al día de su situación y paradero. Quizá pueda cruzarme con ella paseando por los puestos de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que ya comenzó su segunda edición del año. Sí, es muy probable que quiera acercarse con su galgo para que olisquee los bajos de las casetas, reconociendo ese perfume añejo de las cubiertas deslucidas, con un paraguas en la otra mano por la amenaza constante de las inclemencias climáticas que esa feria vive, alegrándose por el raro interés que atrae a los compradores.

Nos veremos. Estoy seguro.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios