Una pobre primera mitad le costó a los de Ancelotti su primera derrota del curso (1-0). Sólo aceleraron al final y no gozaron de puntería. Fin a su racha triunfal en Europa.
Se descubrió este miércoles el resacoso Real Madrid en el estadio Pierre Mauroy todavía convaleciente por el derbi del pasado domingo. Le sobrevino la segunda jornada de la novedosa Liga de Campeones en el exigente estadio del Lille, un templo en el que no vale desembarcar sin la energía adecuada. Pagaron los merengues la diferencia de intensidad con la que compitieron ante un sistema muy disciplinado que se convirtió en un reto muy duro con el paso de los minutos. Tan complicado se tornó el evento que Mbappé compareció antes del minuto 90 -después de haberse recuperado en una semana de una lesión que en teoría le iba a mantener 21 días fuera-. Y todo desembocó en su primer tropiezo del año futbolístico.
Decidió Carlo Ancelotti mantener casi todo el once del asfixiante Metropolitano e incluir tres modificaciones. Lunin suplió al lesionado Courtois, Camavinga debutó esta temporada y Endrick recibió la alternativa en su primera titularidad como madridista. Sabía el técnico italiano que en esta fecha enfrentaba a un equipo que gusta de la pelota y del fútbol alegre, así que eligió redoblar el equilibrio y el mediocentro francés le correspondió de inmediato. La solidez del zurdo, astuto para recuperar balones, ayudó a que el conjunto ganase la consistencia que le ha faltado en este inicio de curso. Jugó al lado de Tchouaméni. Esta dupla asegura reducir el sufrimiento tras pérdida, pero tiene un envés: se sacrifica fluidez con balón.
Mal inicio merengue
Tiene 'Carletto' que pensar en la fórmula para que no ocurra lo que contempló en este primer tiempo. Porque su esquema no alcanzó a combinar entre líneas y eso complica todo lo demás. Bellingham no recibió alimento antes del descanso y si el inglés no limpia las jugadas a sus compañeros les cuesta más desequilibrar. Sufrieron los españoles para conectar con sus atacantes, con Vinicius poco participativo y bien marcado por Tiago Santos. Sólo le permitió un derechazo ajustado que sacó el meta Chevalier en el minuto seis. El único que llegó a inquietar a la zaga local en el prólogo fue Endrick. Hambriento en ambas fases del juego, el juvenil batalló por justificar su alineación y casi marcó un golazo. En el 19 arrancó desde el centro del campo, dejó atrás a tres zagueros a base de potencia y chutó centrado.

El sistema preparado por Bruno Genesio evidenció rápido que iba a competir con todo. Esta fue la primera vez que el club norteño jugaba contra el Real Madrid en su historia, así que mordieron en cada duelo. Mostraron temprano su frescura, con André afinado en la distribución y el regateador Zhergrova activado en el perfil zurdo. Presionaron con ardor al tiempo que los merengues se limitaron a esperar en su campo. Quiso aplicar oficio el favorito y lo que ocurrió se pareció más a la auto-aplicación de anestesia. Eso sí, la defensa visitante no permitió más que algún que otro centro lateral antes de que el Lille avisase de verdad. En el 24 Carvajal ejecutó un cruce providencial cuando Bakker se escapaba y en el 26 el kosovar Zhergrova emitió un centro preciso que David cabeceó sin marca en el segundo palo. Lunin salvó a los suyos con una doble parada sensacional.
Los madridistas parecieron entender que se estaba torciendo su pasivo desempeño y pasaron a defenderse con pelota para igualar la posesión. Sin embargo, no encontró nunca una circulación terrestre engrasada y cuando trataba de verticalizar no localizaba más vías que las subidas de Carvajal y Fede Valverde. El resto de la densa producción confluyó en un rosario de pelotazos con firma de Rudiger y Militao que agigantaban a los espigados centrales locales Gudmundsson, Alexsandro y Diakité. Los galos replicaban la receta en el área de Lunin, buscando en profundidad a su delantero referencial Jonathan David. El canadiense se desmarca con inteligencia y le buscó las cosquillas a Militao.
Sea como fuere, el partido no brillaba por la creatividad atacante y se dirigía al intermedio con un 0-0 del todo justificado. El Madrid estaba a punto de acceder a vestuarios y festejar el empate conseguido pero una pérdida de Mendy derivó en una contra frenética que Bellingham cortó en una falta cercana a la frontal de su área. Zhergrova engatilló y la pelota golpeó la mano de Camavinga. David transformó el penalti en el minuto 48, en su octavo gol de la temporada. Los merengues reaccionaron con urgencia antes del final del primer acto y Chevalier le negó una vaselina a Vinicius -tras otro pelotazo-.
El acelerón final no maquilla el partido

Ya en desventaja, Ancelotti no esperó para meter la mano en su delegación. En el camarín sentó a Mendy para dar entrada a Fran García y antes del 60 ingresaron Modric y Kylian Mbappé (se fueron el voluntarioso Endrick y un tocado Militao). Subieron su intensidad al fin los visitantes en la reanudación, más dispuestos a dañar desde lo táctico. Subieron sus revoluciones, su agresividad y asumieron la iniciativa en busca de encontrar la armonía con balón. Despertaron con media hora por delante mientras que el ordenado Lille completó su órdago, ahora desde el cierre y contragolpe. El quinto clasificado de la Ligue 1 -que se despidió en verano del artífice de su despegue, el entrenador Paulo Fonseca, y de su diamante, Yoro- a punto estuvo de abrir brecha con los remates de Zhergrova y David que se fueron por poco -minutos 55 y 66-.
Un pase filtrado de Modric hacia el derechazo demasiado cruzado de Vinicius, en el minuto 67, supuso la luz en el túnel para los creativos de un Madrid que ya jugaba al límite. Con Tchouaméni de central y desprovisto de ancla defensiva en el centro del campo. Ancelotti introdujo a Arda Güler con el fin de que el turco imaginase el pasadizo para deshacer al sobresaliente muro francés. Le urgía al entrenador que alguien desatascara a su propuesta, así que pasó de priorizar el equilibrio a jugársela acumulando atacantes. En resumen, lo apostó todo al intercambio de golpes que tantas veces le ha dado alegrías en Chamartín. Pero esta vez no le salió la jugada. Un cabezazo desviado de Carvajal -minuto 74- inauguró el asedio que tomó forma a falta de cinco minutos. Ahí Chevalier repelió dos remates claros de Rüdiger y otro de Güler en el descuento. Así concluyó la racha de 14 partidos seguidos sin perder en Europa.
Ficha técnica
1- Lille: Chevalier; Bakker (Meunier, min. 88), Gudmundsson, Alexsandro, Diakité, Tiago Santos; André, Cabella (Sahraoui, min ), Bouaddi; Zhergrova y Jonathan David.
0- Real Madrid: Lunin; Mendy (Fran García, min. 46), Militao (Modric, min. 57), Rüdiger, Dani Carvajal; Tchouaméni, Camavinga (Arda Güler, min. 67), Fede Valverde, Bellingham; Vinicius y Endrick (Mbappé, min. 57).
Goles: 1-0, min. 48: Jonathan David.
Árbitro: Maurizio Mariani (Italia). Amonestó a Endrick, Camavinga, Bellingham, Rüdiger, Modric, Jonathan David y a Diakité.
Incidencias: partido correspondiente a la 2ª jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Pierre Mauroy (Lille, Francia).