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Novela

José Pazó: Deliria

domingo 06 de octubre de 2024, 19:54h
José Pazó: Deliria

Langre. San Lorenzo de El Escorial, 2024. 227 páginas. Prólogo de Matías Jaque. 17 €.

Por David Almazán Tomás

Los escritos de José Pazó (Madrid, 1961) se agrupan en tres esferas diferenciadas que orbitan entre sí. Por una parte, como profesor de Lingüística en la Universidad Autónoma de Madrid, existe un apartado docente e investigador centrado en el estudio del lenguaje. Como su experiencia académica tuvo también un provechoso período en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kobe, la cultura japonesa es otro de los focos de interés de Pazó. Finalmente, en paralelo a su actividad como lingüista y japonólogo, José Pazó ha desarrollado una peculiar carrera literaria marcada por un estilo personal muy experimental, en la cual la filosofía del lenguaje y la estética japonesa se reflejan constantemente.

En el ámbito de la narrativa Banteki, el salvaje (2015) se ambientaba directamente en Japón, mientras que otras novelas se aproximan a otros escenarios también próximos al autor, ya en territorio español. El Chopillo, Salmerón y Las Minas servía de escenario para El enigma de los espejos (2016) y Deliria (2024) se desarrolla en la costa gallega. Todos estos lugares forman parte de la geografía biográfica del autor. El enigma de los espejos y Deliria han sido editados por la editorial Langre en su colección “Biblioteca Paralela”, que apuesta más por la creatividad que por la rentabilidad, lo cual en estos tiempos es digno de agradecer, como hace el autor en la dedicatoria al editor Guillermo Lorenzo “por su fe inquebrantable”.

Como bien señala Matías Jaque en su certero y profundo prólogo, José Pazó es “un Wittgenstein japonés que por azar metafísico nació en Madrid”. El libro comienza de una forma enigmática y misteriosa, con un tono delirante que se mantiene hasta el final: “El hombre vestido de blanco viene y no me llama idiota. El hombre vestido de blanco viene y me trae papel. El papel es blanco.” A partir de aquí, este enloquecido personaje sin nombre, idiota y contrahecho, que solamente sabe gritar y contar olas, nos narra en primera persona su visión del mundo y la naturaleza de las relaciones sus familiares y vecinos.

Lo hace desde un patio de cemento próximo al mar, un lugar que tiene algo de kafkiano y que recuerda a La mujer de arena de Kobo Abe. Desde vivencias y reflexiones personales, José Pazó construye un artefacto sin parangón en el panorama literario español actual, en el que podemos distinguir el influjo del Tratactus de Wittgenstein y la tradición del teatro noh del Japón medieval. La deuda con Japón es grande, y va desde la sofisticación de Murasaki Shikibu a la violencia de Kenzaburo Oe. En el plano formal, la principal característica de la narrativa paziana es la repetición. La repetición se emplea para alcanzar un grado de solemnidad que eleva lo dicho a una categoría extraordinaria, como hace el coro del teatro noh. La repetición se emplea para alcanzar un ritmo hipnótico, obsesivo, delirante, como un mantra que te hace entrar en trance. La repetición se emplea como un recurso estilístico.

Esto está relacionado con el propio proceso creativo de la novela, que está escrita a partir de frases sueltas, que luego son agrupadas en pequeños párrafos que se unen por yuxtaposición. Así lo confiesa el propio protagonista con cierta dosis de humor y de manera casi irreverente: “Llegar a escribir no fue nada fácil. Al principio, intentaba escribir como cualquier persona no idiota, uniendo una palabra con otra y luego una frase con otra. Pero pronto me di cuenta de que era incapaz. Pronto entendí que solo podía escribir como cagan las cabras. Ese es mi estilo, una bolita tras otra”.

En Deliria encontramos un libro que recomendamos principalmente a los amantes de la literatura pura, a los poetas, a los estudiosos del lenguaje y a los malabaristas de las palabras. Tuve ocasión de asistir a la presentación del libro en el Ateneo de Madrid, en el pasado mes de junio, donde autor y prologuista estuvieron acompañados por Ayanta Barilli, que hizo una lectura dramatizada con su delicada voz y por José Vargas, virtuoso de la flauta japonesa shakuhachi, cuyo sonido, profundo, elegante y misterioso, creó la atmósfera ideal para sumergirse en el universo creativo de Deliria, una novela que bien pudiera tener una versión teatral o cinematográfica, también en clave experimental.

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