El juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ha acordado elevar una exposición razonada al Tribunal Supremo para que investigue al exministro de Transportes y actual diputado del Congreso José Luis Ábalos ante los “indicios fundados y serios” de su “papel principal” en una trama que supuestamente se lucró con la venta de mascarillas durante la pandemia por lo que le acusa de pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y cohecho.
Al tiempo, en su exposición razonada, basada en el informe de la Guardia Civil, el magistrado menciona por primera vez a Pedro Sánchez como "el 1" en el polémico rescate de Air Europa, en el que participó el principal sospechoso del caso de las mascarillas, Víctor de Aldama, encarcelado por corrupción.
Según la exposición razonada del juez, la imputación del Supremo de José Luis Ábalos parece inevitable. Falta saber si también puede ser investigado como “el 1” de la trama de corrupción el propio presidente del Gobierno, que aparece directamente relacionado en todos los casos: sus contactos con Aldama y Javier Hidalgo en el más que irregular rescate de Air Europa, en los tejemanejes de su mujer, incluso en la propia venta de las mascarillas que necesitó la colaboración de medio Gobierno. De momento, el TSJM ha rechazado “por infundadas” las tres querellas presentadas por el presidente y su mujer contra el juez instructor del caso Begoña Gómez.
No se trata, por tanto, de que el presidente del Gobierno sea, que lo es, el responsable político de que su número 2, el ministro de Transportes, pueda ser el cabecilla de la “organización criminal”. Se trata de que el propio Sánchez haya podido tener un papel relevante como “el 1” en todos estos casos de corrupción que acechan al Gobierno. Incluso Podemos, señala a Sánchez como posible responsable de la trama. Tanto Belarra como Montero han declarado que “resulta inverosímil que el presidente desconociera la relación de Ábalos con Koldo”.
De todos modos, la responsabilidad de Pedro Sánchez es absoluta. El presidente, que llegó al poder mediante una moción de censura basada en la corrupción del PP, caso que posteriormente fue archivado por los tribunales, es ahora acusado de ser el eje de múltiples casos de corrupción, cohecho y tráfico de influencias. Y no deja de ser aberrante, que el exministro a punto de ser imputado, fuera el encargado de presentar dicha moción de censura con un discurso sobre la lucha del PSOE contra la corrupción del PP.
La Justicia ahora debe investigar el grado de responsabilidad personal de Pedro Sánchez en esta trama que se extiende como el aceite por todos los recovecos del Gobierno. Sin duda, debería haber dimitido ya por pura dignidad. Aunque no lo hará. Pero al paso que van las investigaciones y por los informes de los tribunales no hay que descartar que, al final, también el presidente pueda ser imputado. De momento, la exposición razonada que ha enviado el juez Moreno al Tribunal Supremo aporta datos e indicios de la relevancia de su intervención en todos y cada uno de los casos de corrupción que salpican al entero Gobierno. Sería la primera vez que un presidente del Gobierno se sentara en el banquillo de los acusados. Paradójicamente, el mismo que llegó al poder con el “propósito” de limpiar España de la corrupción.