El Banco de Inglaterra mantuvo este jueves los tipos de interés en el 3,75 % por el repunte de la inflación británica y la incertidumbre sobre la evolución de los precios de la energía por la situación en Oriente Medio.
El comité de política monetaria de la entidad decidió por 6 votos frente a 3 dejar sin cambios el precio del dinero, en línea con lo anticipado por los analistas y en discrepancia con los bancos centrales europeo y de Estados Unidos, que optaron por un incremento.
Según las actas difundidas, tres miembros del comité defendieron subir los tipos un cuarto de punto, hasta el 4 %, al considerar que un aumento preventivo ayudaría a "contener las expectativas de inflación ante el encarecimiento de la energía y los alimentos".
Aunque se posicionó a favor de mantenerlos en su tasa actual, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, admitió que, si el conflicto en Oriente Medio se prolonga y aumenta el riesgo inflacionista, la entidad "podría verse obligada a endurecer su política monetaria".
La inflación interanual del Reino Unido subió tres décimas en agosto, hasta el 3,1 %, frente al 2,9 % de julio, según los datos publicados el miércoles por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).
El repunte estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de los carburantes y otros precios relacionados con el transporte, como las tarifas aéreas.
Con ese último dato, la inflación británica permaneció por encima del objetivo oficial del 2 % del Banco de Inglaterra, lo que limita el margen de la institución para continuar con el ciclo de recortes iniciado en agosto de 2024.