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repetidas ausencias

Los diputados, desmotivados y desbordados de tareas, vacían el Congreso

sábado 22 de noviembre de 2008, 12:02h
El pasado 12 de noviembre el Congreso no tenía quien lo ocupara. La imagen del hemiciclo casi vacío hacía saltar la indignación de muchos por la constante ausencia de la clase política en una de sus funciones: asistir al Congreso. Ese día la ministra de Defensa, Carme Chacón, antes de defender las cuentas de su departamento, informó sobre el atentado que tres días antes había costado la vida a dos militares españoles en Afganistán ante una Cámara mermada, sólo con un 20 por ciento de sus efectivos (de 350 diputados, sólo había 70).

Y esto después de que las ausencias en el pleno del 29 de octubre provocaran la reacción de Soraya Saénz de Santamaría, portavoz de grupo popular en el Congreso, que anunció un endurecimiento de las sanciones, de momento sin consecuencias. "Quien no quiera ser diputado que renuncie a su escaño", sentenció.

Exige "mucha dedicación"
Pero según los parlamentarios, hay un razón: tienen una diversidad de tareas que atender. Al menos, así lo explica Javier Barrero (PSOE), secretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados: "Dudo que haya muchos trabajos que tengan más dedicación que el de parlamentario, aunque eso no signifique que pueda haber algunos con menos ocupaciones, o más limitadas".

Además de contestar cartas, recibir visitas, atender a los medios de comunicación, preparar enmiendas e intervenciones en las distintas comisiones a que pertenece cada diputado. "Y el día tiene sólo 24 horas", apostilla el también miembro de la Mesa y vicepresidente cuarto de la Cámara, Jordi Jané (CiU). "No es bueno para la imagen del Congreso que se produzcan ausencias, sobre todo -dice Jané- porque la sociedad mide el trabajo por la asistencia o no en el propio escaño, pero tenemos que explicar que el trabajo más intenso y más productivo se hace fuera". "Desde el Congreso, debería hacerse una labor pedagógica sobre el papel del diputado", agrega.

Pero fuera de micrófono las cosas cambian, y en la Cámara Baja hay quien opina que a estas circunstancias, que son reales, se une "la desmotivación y la frustración" de algunas señorías. Hay una mayoría comprometida, pero "ha habido un cambio de paradigma, y ahora lo que vale es lo mediático", explica a EFE un parlamentario con varios años de experiencia.

Sin jefes
"A los cinco o seis meses de iniciarse la legislatura, es cíclico, se produce un bajón en la asistencia a los plenos". Justo el tiempo que tardan algunos diputados jóvenes en darse cuenta de que la política no consiste en salir en los medios, y de que algunos veteranos que no han conseguido la notoriedad, caigan en el desánimo, explica.

"No es como el mundo de la empresa, donde el jefe manda y los demás obedecen. Aquí todos somos elegidos por el pueblo, y los que tienen un cargo de responsabilidad en el grupo no mandan, tienen que ganarse al grupo, su respeto, su liderazgo e incluso su cariño", añade la fuente.

Es precisamente la falta de motivación y la insatisfacción lo que subyace detrás de los índices de absentismo en el mundo laboral en España, que en cuatro años ha pasado del 3% al 6% de la población, según los datos publicados recientemente por el grupo Adecco, empresa dedicada a la gestión de recursos humanos.

Nekane Rodríguez, directora general de Creade Adecco, cree que en el caso de los diputados no parece lógico que haya falta de motivación "porque es un trabajo que requiere cierto grado de compromiso". Pero apunta a que quizá órganos institucionales como el Parlamento deberían estructurarse de manera que gestionaran el compromiso de las personas o la motivación para ir a escuchar.


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