www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Ensayo

José Francisco Serrano Oceja: Iglesia y poder en España

domingo 17 de noviembre de 2024, 23:57h
Actualizado el: 28/11/2024 10:34h
José Francisco Serrano Oceja: Iglesia y poder en Españ a

Arzalia. Madrid, 2024. 375 páginas. 21, 90 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Iglesia y poder en España. Del Vaticano II a nuestros días, el profesor y periodista José Francisco Serrano Oceja nos ofrece una obra sobresaliente en la que aborda desde el rigor científico un objeto de estudio, la iglesia española, siempre susceptible de generar polémica. El autor combina varias disciplinas académicas (historia, sociología, teología, derecho e incluso relaciones internacionales), generando un todo coherente. Junto a ello, cabe señalar el acierto que supone exponer el contenido de forma cronológica.

En este sentido, aunque el núcleo central de la obra lo constituye el Concilio Vaticano II (1962-65), Serrano Oceja no lo aborda de manera aislada. Por el contrario, pone en relación ese mayúsculo acontecimiento tanto con sus antecedentes inmediatos, como con sus repercusiones a corto, medio y largo plazo. En íntima relación con este argumento, aunque se remonta al siglo XIX para explicar con precisión como fueron las relaciones Iglesia-Estado en nuestro país, adquiere máxima relevancia el papel de la primera a partir de 1939, cuando se convirtió en uno de los baluartes a la hora de legitimar el franquismo, lo que le hizo llegar “con una gran mochila a la Transición”. En palabras de Tarancón, “lo más grave es que aquella unión de la Iglesia y el Estado por los años cuarenta no producirá escándalo alguno entre los que llamábamos buena gente” (p.105).

El Concilio Vaticano II pilló por sorpresa a la Iglesia española. En efecto, como sostiene Monseñor Echarren, “(la Iglesia) defendida frente a todo contraste del pensamiento moderno (…) acunada por una protección oficial que resolvía los problemas materiales a la vez que ofrecía seguridades morales y apoyos pastorales (…) ni se había planteado la problemática que quería afrontar el Concilio, ni había intuido el nacimiento de un mundo nuevo cargado de retos e interrogantes para la fe y para la Iglesia” (p.127). Por su parte, Tarancón reconoció años después, precisamente, ese desconocimiento absoluto de lo que se avecinaba, a lo que había que unir una ausencia de interés en las transformaciones que estaban acaeciendo en nuestro país (procesos migratorios internos y externos, la aceleración de la industrialización).

Durante el desarrollo del Concilio, los obispos españoles mostraron miedo hacia la libertad religiosa, si bien asumieron la máxima de Juan XXIII y Pablo VI que señalaba que “la libertad no se opone ni a la confesionalidad del Estado ni a la unidad religiosa de la nación” (p. 139). Así, tras la finalización, se produjo una reforma gradual y acelerada de la iglesia española, sobresaliendo en este apartado la irrupción de una generación posconciliar (Rouco Varela, Elías Yanes, José María Setién), alejada del “espíritu de la cruzada” propio de 1939. En esta evolución, uno de los momentos importantes fue la creación de la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes ya que implicó “el desenganche definitivo de la Iglesia del franquismo” (p. 199).

Como consecuencia de esta concatenación de hechos, la iglesia se fue alejando del régimen, no sin múltiples tensiones internas bien recogidas en la obra que tenemos entre manos, y dentro de un contexto más general y más amplio, como fue el incremento de las secularizaciones. Sin embargo, esta secularización no significaba anticlericalismo, sino la aparición de “nuevas actitudes vitales mezcladas con nuevos intereses ligados a la sociedad del bienestar” (p. 240). Posteriormente, en los años ochenta del pasado siglo se produjo un descenso en el compromiso religioso de los españoles: aunque la mayoría se definía como católicos, los practicantes eran muchos menos, subraya el autor.

Finalmente, Serrano Oceja aborda las relaciones de la Iglesia (Conferencia Episcopal) con los gobiernos socialistas a partir de 1982, en un momento en el cual Juan Pablo II defendía determinados valores (familia, rechazo del aborto) susceptibles de generar un choque con aquellos que promovía el gobierno de Felipe González. Éste último había afirmado en 1976 que “no se puede desconocer el nacimiento de nuevas fuerzas de izquierda en el interior de la Iglesia debido a un proceso de radicalización que se está desarrollando en la base” (p. 298).

En definitiva, una obra necesaria que pone en valor, pero sin incurrir en proselitismos de cortas miras, el rol desempeñado por la Iglesia en la reciente historia española. A través de una investigación minuciosa, el autor nos acerca a las figuras principales del clero, sus ideas y objetivos, demostrando una capacidad de análisis que a veces no es frecuente cuando se encara esta materia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios