Hillary: una buena lección de seriedad y continuidad
sábado 22 de noviembre de 2008, 21:26h
Aunque aún no se ha anunciado oficialmente, es más que probable que Hillary Clinton asuma el cargo de secretaria de Estado del nuevo gobierno de su ex adversario, Barak Obama. El nombramiento de Clinton es una buena noticia desde todos los puntos de vistas. Hillary es una excelente política y tiene en común con el resto de nombres anunciados por el entorno de Obama una experiencia incuestionable en Washington y un gran conocimiento de las tareas que le va a tocar desarrollar.
Nombres como el de Rahm Emanuel, jefe de Gabinete, Gregory Craig, asesor legal –Craig fue el abogado que se encargó de la defensa de Bill Clinton durante su proceso de impeachment-, Mona Sutphen, vicejefa de Gabinete y antigua integrante del Consejo Nacional de Seguridad de Clinton, Jim Messina, el segundo vicejefe de Gabinete, que ha trabajado antes como asistente de tres miembros diferentes del Congreso, o Phil Schiliro, veterano con 25 años de experiencia en distintos puestos en el Capitolio, son buena muestra de una administración que promete ejecutar con máxima eficacia los difíciles retos a los que se va a enfrentar.
Asimismo, el nombramiento de Hillary viene a tranquilizar a todos aquellos que temían una inclinación impredecible y una deriva errática de la nueva administración americana. Eso sin contar que, con el nombramiento de su rival, Obama cierra de una vez por todas las heridas que pudieran haber que quedado abiertas tras la encarnizada batalla por la candidatura demócrata.
Un buen equipo es fundamental para llevara a cabo una buena gestión y está claro que Obama ha aprendido de los errores de sus antecesores. Mientras Bush se rodeó de asesores demasiado ensimismados en su percepciones del mundo o Bill Clinton optó por un equipo leal pero sin experiencia, Obama se ha decido por buscar los mejores currículos, independientemente de sus simpatías personales o compromisos ideológicos. Entre las cualidades de un buen líder está la de saber integrar en su equipo a los mejores, incluso aunque alguno pueda llegar a hacerle sombra. Los nombramientos de Obama, con Hillary como mejor ejemplo, son una buena señal de un prometedor gobierno y la seguridad de una línea de continuidad profesional en la política americana en general y, en particular, en la política exterior. En suma: resulta tranquilizador que un estado serio, como el de los EEUU., resista políticas apresuradas, ocurrentes y tentaciones adanistas. Para que lo entiendan nuestros lectores: traducido al español, es como si el señor Zapatero se hubiera rodeado de los equipos más solventes de Felipe González.