Gracias, querido José Luís Gago por todos los favores recibidos. Gracias por haber participado hace 42 años en la fundación de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E), en un acto al que nos convocaste, junto a esa gran hombre de Iglesia y periodista que fue don Antonio Montero, a Eugenio Nasarre, Homero Valencia, Rafael González y Vicente Alejandro Guillamón,-todos ya estáis disfrutando de la presencia del Padre-para enseñarnos a los que entonces éramos jóvenes periodistas, cual era el camino que debíamos seguir en nuestra profesión, siempre en defensa de la verdad y de los principios del humanismo cristiano.
Hoy nos felicitamos porque el “iter” del proceso de tu beatificación lleva un desarrollo espléndido gracias al arzobispado de Valladolid, ciudad en la que reposan tus restos en la Iglesia de San Pablo, de tus queridos dominicos, y desde donde tu predicaste tantas veces y en la que el arzobispo Luís Argüello, presidirá el domingo 15 diciembre la Eucaristía, que concelebrará con el padre Jesús Díaz Sariego, provincial de los dominicos, ceremonia que será transmitida por la Televisión de Castilla y León.
Querido José Luís: fuiste un padre y a la vez compañero para todos los periodistas y un profesional que puso en marcha la nueva cadena COPE, que colocó en el oído de todos los españoles una nueva forma de hacer radio con respeto para todos y con una visión eclesial muy necesaria y pocas veces comprendida.
Ahora, como decíamos, sabemos que ese complicado proceso de estudio y desarrollo de tus virtudes personales está muy avanzado, a punto de finalizar, pues las personas que están trabajando en ello solo les falta poner el punto y final.
Este es nuestro deseo y el de muchas personas que rezan diariamente por ello, aparte de los homenajes que te lleguen desde tu ciudad natal Palencia, donde su Ayuntamiento ha acordado dedicar los jardines aledaños al convento de San Pablo a tu nombre, Padre Gago. Sabemos también que el Ayuntamiento de Valladolid está pensando en colocar una placa con tu nombre a una de las calles. Son los homenajes civiles, pero nuestro deseo es tan grande de hacer llegar tu causa a Roma, que incluso en una audiencia privada que tuve el honor que me concediera el Papa el pasado año, le hablé de ti, y de otro gran periodista, el cardenal Ángel Herrera Oria, y de nuestro beato y periodista, Manuel Lozano Garrido “Lolo”. Tengo que decirte, querido José Luís, que FRANCISCO acarició un libro tuyo que le entregué. Un momento muy emocionante que viví junto a otros periodistas, también miembros de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E).
Es complicado y difícil tutearse con un hombre que sabemos que ya está en la Casa del Padre, pero tú nos hacías la vida personal y profesional tan fácil, que no tengo más remedio que seguir rogándote que nos eches una mano en esta bendita y complicada profesión, donde ya muchos dicen que es “más sencillo comprar a un periodista que un periódico”. ¡Qué barbaridad!, querido José Luís, por eso, como tú dices en la bellísima oración del periodista: “Ayúdanos a defender la paz y la convivencia, a respetar la dignidad de las personas, a mantener nuestra integridad profesional, a rectificar nuestros errores. Líbranos de la ligereza y de la frivolidad, de la adulación al poder y del servilismo, del sensacionalismo y de la prepotencia, de los prejuicios y de la agresividad. Haznos sencillos portavoces de la verdad”.
Padre Gago, este próximo 22 de diciembre se cumplirán doce años de tu marcha a la Casa del Padre. Entonces dijiste: “No lloréis, todo gozo y alegría”.
Es lo que esperamos, gozo y alegría cuando del arzobispado de Valladolid viaje tu causa a Roma.