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Algo se rompió en EU; Trump y el fin del régimen estadunidense

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 04 de diciembre de 2024, 18:58h

La semana pasada se transmitió en una cadena televisora el documental Nancy Pelosi en la Cámara, realizado por su hija Alexandra Pelosi. Se trata de una narración en tiempo real del asalto al Capitolio --la llamada Catedral de la democracia occidental-- de hordas ultraderechistas que fueron azuzadas personalmente por el presidente Donald Trump, que se metieron a las oficinas de los legisladores y uno de los asaltantes se sentó a “despachar” en el escritorio de Nancy Pelosi, la todopoderosa reina del poder legislativo.

El asalto al capitolio ocurrió el 6 de enero del 2021 durante la sesión parlamentaria para calificar las elecciones presidenciales y otorgarle la victoria al candidato Joseph Biden, días antes del 20 de enero en que juraría como presidente. Las escenas recogidas por el documental y el seguimiento a la actitud fuera de sí de Nancy Pelosi y su incapacidad para tomar el control todos los acontecimientos terminan con sesión de la Cámara de Representantes para destituir al todavía presidente Donald Trump por su responsabilidad directa en la convocatoria y el apadrinamiento de los disturbios. El decreto, por cierto, pasó al Senado con mayoría republicana y allí se diluyó.

Mirar el documental de Alexandra Pelosi sobre la violencia que provocó heridos y que metió a la Guardia Nacional y a la policía antidisturbios de Washington al salón de pleno y a las oficinas de los congresistas representa un shock ante los resultados electorales del pasado 5 de noviembre donde Trump ganó con todas las leyes la ley las elecciones presidenciales por encima de la candidata Kamala Harris como abanderada no del Partido Republicano sino directamente del presidente Biden, cuya demencia senil le impidió hasta el último momento erigirse en el candidato oficial.

El Trump de los disturbios del 6 de enero de 2021 es el mismo Trump de las elecciones del 5 de noviembre de 2024, y entonces se puede concluir que algo se rompió en el sistema político estadounidense, sobre todo porque el Trump del 2024 en nada se diferencia del Trump del 2021. Lo que ha cambiado, eso sí, es la percepción de la sociedad que le dio los votos suficientes a Trump para ganar el voto popular en las elecciones y contabilizar en 2024 los mismos colegios electorales que le dieron la victoria presidencial en 2016.

Se trata, en efecto, del mismo Trump. La semana pasada el candidato Trump circuló un mensaje en la red social de X para anunciar que aplicaría 25% de castigo arancelario a México y a Canadá por la laxa política migratoria de esos países que permitieron durante el Gobierno de Biden que ingresaran a Estados Unidos por la fuerza y sin pasar por los filtros migratorios legales más de siete millones de personas, y además de exigirle a sus socios comerciales del norte y del sur decisiones legales para sellar sus respectivas fronteras y que ni un migrante ilegal pueda volver a entrar a territorio americano, también anunció la deportación masiva de mínimo 1.4 millones de migrantes, además de construir prisiones para migrantes ilegales en estados del sur americano.

La amenaza del Trump 2024 en modo del Trump 2019 en que hizo la misma advertencia le agregó otra coacción adicional a México: mantener el 25% de aranceles de castigo a todos los productos del comercio exterior mexicano si el Gobierno de la nueva presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no aplastaba de manera directa y total al Cártel de Sinaloa que produce fentanilo con precursores chinos y que mete toneladas de esa droga de contrabando a Estados Unidos. Lo que no dijo Trump, obvio, fue que esa droga pasa la frontera por la corrupción de autoridades americanas y va dirigida a las decenas de millones de consumidores estadounidenses de droga.

Al margen de los nerviosismos de la presidenta Sheinbaum y del premier Trudeau, aquí se quiere subrayar más bien el estilo de toma de decisiones del próximo presidente de Estados Unidos. Los aranceles forman parte de los mecanismos de sanciones que los países firmantes del Tratado trilateral pueden ejercer si consideran que sus socios violan sobre todo el tema de los precios manipulados y que los aranceles tienen que pasar por comisiones específicas y llegar también a paneles de discusión legal, y de ninguna manera se deben considerar como instrumentos políticos de presión para obligar a algunos de los socios comerciales a tomar decisiones en determinado sentido que le interesa solo a Estados Unidos.

Como el Trump de 2016-2021, el Trump de 2024-2029 no es el gobernante con entrenamiento político, tampoco es el presidente de Estados Unidos que debiera tener un enfoque muy superior de la seguridad nacional americana y mundial y menos aún es un funcionario que opere con las reglas del juego del Gobierno y del poder institucional.

A partir de lo ocurrido en los primeros días después de que la candidata Harris le concedió la victoria al republicano, están ahí a la vista los indicios de que Trump va a gobernar en función de sus percepciones personales. Y ahí ya hay muchas inquietudes respecto a que Trump relajará la función imperial de Estados Unidos para administrar el equilibrio geopolítico frente al fortalecido bloque Rusia-China-India-Corea del Norte y sus aliados populistas en Iberoamérica.

Los primeros indicios de preocupación en la comunidad de seguridad nacional de EU tienen que ver con el hecho de que pueden bastar cuatro años de un Trump remasterizado y consolidado para replegar el papel de equilibrio imperial de Washington en las zonas de conflicto de Ucrania, Corea del Sur, Taiwán e Iberoamérica. Y la inquietud se profundiza cuando hoy se tiene la percepción de que Trump tiene la fuerza política para imponer un sucesor en la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2028.

Mientras Rusia recompuso el bloque soviético que destruyó Gorbachov en 1985-1991, Estados Unidos en modo Trump pudiera estar iniciando un desmoronamiento del bloque occidental en modo de derrumbamiento del muro de Berlín americano.

El documental de Alexandra Pelosi del mundo político americano destruido en los disturbios en el Capitolio en 2021 y la victoria De Donald Trump en 2024 solo alimentan la percepción de algo se rompió en la hegemonía de EU.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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