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JORNADA 19

LaLiga. San Mamés festeja los errores del Real Madrid y de Mbappé

LaLiga. San Mamés festeja los errores del Real Madrid y de Mbappé
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(Foto: EFE)
jueves 05 de diciembre de 2024, 00:10h
Actualizado el: 12/05/2024 01:35h
El orden del Athletic apagó la racha de los merengues (2-1). El francés falló otro penalti y perdió con Vivian. Error decisivo de Fede Valverde. Bellingham, luz en la oscuridad.

La alegría se esfuma con prisa en este Real Madrid, vigente campeón de todo y desdibujado como hacía mucho tiempo. La serie de durísimas derrotas encadenadas en octubre habían dado paso a tres victorias seguidas en noviembre, hecho que sumado a las dudas del Barcelona, acortó la distancia en la cima de LaLiga y mantuvo a los merengues alejados de su inseguridad latente. Pero como han perdido todo rastro de consistencia, este miércoles suspendieron en su visita a un Athletic lanzado y volvieron a la realidad de este curso.

Parecería que el equipo de Carlo Ancelotti sufre de verdad cuando sube la exigencia del rival que tiene en frente. En lo que va de calendario no han vencido en ninguno de los encuentros grandes, contra el líder liguero, el Atlético, el Liverpool o, esta noche, en San Mamés. Las lesiones han confeccionado un ecosistema complicado para los madridistas... y los desajustes tras la salida de Kroos siguen ahí. En esta fecha quedó más al desnudo que nunca sus problemas creativos en ataque. La presión sostenida del plan de Ernesto Valderde, intensa y sin morder arriba, bastó para dejar a los visitantes sin tiros a puerta en un primer tiempo de gobierno del físico en detrimento de la calidad técnica.

El Athletic entra mejor

Los vascos salieron al verde como se preveía. En su desempeño no sorprenden ni improvisan: entran al campo con un ardor volcánico y se vacían durante los 90 minutos, con especial atención al inicio del segundo tiempo. En su estadio tambalean a cualquiera con la energía y la verticalidad que aplican. Es desde esas cualidades desde donde se cimenta su virtuoso estado actual. Son cuartos en el torneo doméstico y colíderes en la Liga Europa. El proyecto rojiblanco está tocando techo y se han convencido de sus posibilidades para sacar a la 'Gabarra' por un motivo más elevado que la Copa del Rey. Además, no tienen complejos y la fuerza juvenil les empuja. Hoy fueron titulares Adama Boiro en el carril zurdo y Mikel Jauregizar en el eje.

Había sobre el tapete peligros serios para la zaga visitante, pues los hermanos Williams iban a emparejarse con Lucas Vázquez y Fran García, dos laterales de corta atacante que padecen cuando deben achicar. Y volvió Tchouaméni tras su lesión y le tocó bailar con un Oihan Sancet formidable, enrachado -desniveló el derbi ante la Real Sociedad y ganó casi solo en Vallecas-. Esos desafíos condicionaron la idea de un 'Carletto' que ordenó priorizar el control. Sus muchachos cumplieron apagando a esos tres puntales y bajaron el ritmo a través de la posesión (61% al descanso), con un Dani Ceballos participativo y comprometido tras pérdida. Sin embargo, no pasaron de ahí, de una horizontalidad insulsa que agigantó al orden táctico local.

Se notó sobremanera el presente de Kylian Mbappé. Sin Vinicius (doce goles y ocho asistencias), el francés debe amenazar al espacio y en estático para estirar a sus compañeros y desestabilizar a la zaga oponente. Es su responsabilidad. En cambio, sigue apresado por su falta de confianza y casi no encara. 'La Catedral' del fútbol español vio cómo Dani Vivian le neutralizó por completo. El central español firmó un sobresaliente, aguantando incluso la carrera al velocista galo. Entonces, desprovistos de la influencia de su astro, los madrileños se quedaron en ataque con el solitario ejercicio de Rodrygo. Un bagaje escueto que no consiguió más que un gol bien anulado y un posible penalti de Gorosabel al brasileño -minuto 13-. El colegiado no hizo caso al VAR y cerró la polémica sin pitar nada.

Tuvo la pelota el favorito en su campo hasta el agotamiento. Los vizcaínos estaban muy adelantados, como les es propio, mas no apretaban con todo y se contentaban con no dejar salir a los capitalinos. Taponaron el centro, se posicionaron con valentía y ya. Aún así, pescaron un par de llegadas claras aprovechando las imprecisiones de la defensa madridista. Por esa vía reactiva, en el minuto cuatro Courtois despejó, apurado, un centro-chut de Nico Williams; Rüdiger sacó, in extremis, otro centro del regateador; y Berenguer mandó a las nubes en el 31 un derechazo precedido del error de Fran García -demasiados fallos con balón del lateral manchego- y de la asistencia de Iñaki.

Mientras tanto, Jude Bellingham se desfondó en las ayudas defensivas y trató de localizar fisuras con su movilidad. Fue una isla en la densidad de su delegación y fabricó un remate desatinado de Fede Valverde. Lo demás en su colectivo se ciñó a las precauciones fijadas por Ancelotti, a un hieratismo en el que no regalar contragolpes al Athletic era la máxima y que sólo rebatió Rüdiger con una arrancada salvaje mal finalizada -minuto 43-. Pero le valió el desempeño a un estratega italiano al que le salían las cuentas en el intermedio -no sufrió y no concedió más que un remate entre palos- y que quizá pensó en llevar el partido hacia una quietud para explotar al final. Algo así ocurrió en la reanudación, aunque no según los anhelos del transalpino.

El Madrid cae en el intercambio de golpes

Como era de esperar, los vascos volvieron de vestuarios dispuestos a prender de nuevo un incendio y ahora sí cazaron el premio que habían merecido. Subieron las revoluciones y pronto avisaron a los visitantes de que no les iba a valer con dedicarse únicamente a no exponerse y a evitar las contras locales. Aumentaron la dureza de la presión y en el minuto 53 Iñaki emitió un centro cerrado, venenoso, en el que Asencio no pudo despejar, Courtois desvió mal el cuero y Berenguer embocó el balón suelto para el 1-0. El meta belga y el canterano merengue, que cuajó otro encuentro de notable, complicaron el guion a su entrenador.

Había que dar un paso al frente y arriesgar, de modo que entraron Modric y Brahim Díaz (se marcharon Ceballos y un Tchouaméni sin brillo). Pero ninguno de los dos cambios funcionaron. Tampoco aportó Mendy más que el fallón Fran García. Lo que sí rindió fue el despertar energético y ambicioso del Madrid, que despertó cuando se vio contra las cuerdas. Sólo en esta situación aceleró, juntando mediapuntas, y, claro, empezaron a inquietar al portero Kepa Agirrezabala. Rodrygo tomó el mando entre líneas. Le regaló un chut claro a Mbappé que éste remató sin fuerza -minuto 59- y pintó un centro a balón parado que Rüdiger cabeceó al larguero. Al estrellarse el intento del alemán en la madera, el VAR avisó al colegiado porque el arquero rojiblanco había llegado tarde y golpeado al central germano.

Corría el minuto 68 y el evento llegó al punto de inflexión, al segmento de fuegos artificiales que se pareció más al pelaje que ha caracterizado a este clásico del balompié nacional desde tiempos inmemoriales. El árbitro pitó penalti y Mbappé falló el lanzamiento. Su segunda pena máxima seguida marrada, tras la de Anfield -sólo le había pasado algo así en su carrera en 2019-. Chutó flojo y a media altura. Sin alma. Más leña para este árbol a medio caer. Y cuando cundía el desánimo en la tribuna visitante, Kylian descerrajó un cañonazo desde media distancia que complicó la reacción de Kepa. Bellingham, astuto, facturó el empate. Es el cuatro tanto del inglés en las cuatro últimas jornadas. No había anotado antes de noviembre, mas está de regreso. Es la mejor noticia de este trompicado periodo madridista.

Los 'leones' habían replegado y a punto estuvieron de encajar la remontada inmediata cuando Bellingham robó arriba y Rodrygo cruzó un zurdazo que Arrigezabala sacó como pudo. Eran momentos trascendentales, pues el encuentro se abrió a un ida y vuelta incierto. Y ahí aconteció lo imprevisto para desequilibrar el resultado y repartir los puntos. Fede Valverde, el mejor futbolista merengue desde agosto, perdió la pelota al borde de su área y Guruzeta batió a Courtois con decisión -minuto 80-. El uruguayo quiso tirar un túnel imprudente y su escuadrón lo pagó con creces porque no levantarían el vuelo y dieron un paso atrás en su frágil renacer. En días se jugarán su futuro europeo en el difícil Bérgamo. Todo lo contrario ocurre con los vizcaínos, que ganaron en Liga a los capitalinos por vez primera desde 2015 y afianzan su sueño de volver a la Liga de Campeones. Suman ya 10 partidos sin caer.

Ficha técnica

2- Athletic: Agirrezabala; Adama Boiro (Yuri Berchiche, min. 84), Yeray, Dani Vivian, Gorosabel (De Marcos, min. 79); Jauregizar, Beñat Prados (De Galarreta, min. 63); Oihan Sancet (Unai Gómez, min. 79), Nico Williams, Iñaki Williams y Berenguer (Gorka Guruzeta, min. 63).
1- Real Madrid: Courtois; Fran García (Mendy, min. 70), Rüdiger, Raúl Asencio, Lucas Vázquez (Arda Güler, min. 88); Tchouaméni (Modric, min. 70), Ceballos (Brahim Díaz, min. 58), Fede Valverde, Bellingham; Rodrygo (Endrick, min. 88) y Mbappé.
Goles: 1-0, min. 53: Berenguer; 1-1, min. 78: Bellingham; 2-1, min. 81: Gorka Guruzeta.
Árbitro: José María Sánchez Martínez. Amonestó a Agirrezabala, Tchouaméni, Lucas Vázquez, De Galarreta, Bellingham y a Gorka Guruzeta.
Incidencias: partido correspondiente a la 19ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio de San Mamés (Bilbao).
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